Archivo,  Introspección

2014

Me acomodo en mi asiento, desconectando la pantalla que tengo delante y compruebo que llevo el cinturón de seguridad puesto. Aún me quedan 7 horas de vuelo en este 2014 que está atardeciendo por la ventanilla, pero no puedo aguantar mis pensamientos ni un minuto más. Me pongo los cascos, cierro los ojos y la canción empieza a sonar. A partir de ahí, las imágenes empiezan a aparecer por mi mente.

Tú no puedes verlo, pero te aseguro que la chica que está sentada en un rincón de su cuarto soy yo, con la cabeza entre las manos y la tristeza de quien ha descubierto un nuevo dolor que no conocía. Pasan las lágrimas, y saltamos a un nuevo escenario. Estoy en la parada de autobús, esperando mi turno para fichar antes de entrar, con una mano en el bolso y la otra sujetando la inyección de cafeína de manos de Murakami. Parezco feliz, aunque no puedo asegurarlo.

Chris Martin sigue entonando la canción, y la panorámica de Madrid amaneciendo desaparece de la ventanilla del autobús para dar paso a una carretera acordonada por árboles y grandes extensiones de pasto tostado. Busqué la huida fácil en Sevilla, pero mi mente no me acompañó, y yo no me esperé. Era 11, y los 11 de cada mes es el día sin razones.

París fue diferente. Nunca prometió nada, y cumplió expectativas que ni sabía que existían. Tuve que perder las formas con Van Gogh, recogiendo nuevas impresiones de una versión Bon Vivant que no hacía ruido.

Me encontré a mí misma en Buenos Aires

Las arcadas de tanto mezclar certezas con mentiras vestidas de promesas dominan ahora las notas de la guitarra. ¿Escuchas el estribillo? Es mi hermana, corriendo hacia mí para darme un abrazo que sustituya la bolsita de emergencia. Nos echamos de menos, aunque no queramos.

Los acordes me transportan a un barco de mi isla paradisíaca. Tenerife. Las ballenas vienen y van, pero mi cuerpo está en huelga, tumbado boca arriba para luchar contra el vaivén de las olas, el movimiento giratorio de la tierra y el escapismo del desayuno. Blanca, acabo roja en un mar azul terciopelo.

Me veo a mí misma rescatando un momento de felicidad absoluta en la que ya no existe ni el lugar, ni el momento, ni la persona que aparece conmigo. Y me pregunto si siempre será así, si compensa vivir con esperanza o es mejor aceptar las despedidas.

Ya no hay imágenes, pero la música continúa. Pienso en la muerte de Robin Williams, en las confesiones bañadas en moscato, y en la inmensidad del mundo que me rodea. Y aprendo.

  1. No sirve de nada huir si tu mente no te acompaña.
  2. No es necesario tener cerca a tus amigos para sentirlos cerca.
  3. Para que deje de doler, hay que sufrirlo hasta el final.
  4. Si de verdad quieres algo, lo intentas hasta que ya no te quedan fuerzas.
  5. La soledad solo es un punto de partida.
  6. Un simple abrazo hace milagros.
  7. A veces, el dolor más intenso proviene de lo más inofensivo
  8. Estar bien no es ser feliz, sino ser consciente de cómo estás.
  9. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, y tengas la intención que tengas, acabarán pensando de ti lo que les de la gana.
  10. Las ilusiones son peligrosas, porque carecen de defectos.

El año pasado decidí dedicar el post de fin de año, 2012 +1,  a dar las gracias a las personas que hicieron posible que lo malo fuera menos malo. Este año…bueno. Este año ha sido diferente. No sé si cumpliré mis propósitos de año nuevo, pero sí te desearé lo mejor en el tuyo. Es nuestro año.

 Espero que tengas un muy feliz año nuevo.

More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

4 Comentarios

    • Perla

      Feliz año, Bego
      Muchas gracias por pasarte y estrenarte en mi nuevo dominio!
      Solo espero que no tengas que vivir decepciones para llegar a las mismas conclusiones que yo.
      Espero que hayas empezado bien el año
      Un saludo 🙂

  • Pedro Fabelo

    «Las ilusiones son peligrosas porque carecen de defectos». Certera reflexión, sin duda.

    Gracias por la parte que me toca en ese desear a tus lectores lo mejor para el año que estamos a puntito de estrenar. Lo mismo para ti, Perla. Nos leemos.

    • Perla

      Gracias por pasarte, Pedro, por seguirme en mi nueva web y dejar tus impresiones (tanto en este post como en el de los propósitos) Agradezco tu opinión.
      Espero que hayas entrado en el 2015 con buen pie, y que siga así!

      Un saludo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *