Notas

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Esta mañana cruzaba las castizas calles de La Latina, mirando hacia el cielo, y en lo único que podía pensar era en lo jodidamente bonita que es esta ciudad, este barrio y en lo mucho que lo echaré de menos si dejo de estar. La panadería de la esquina, el perro del estanco que más que mascota parece gárgola enamorada. La Cava Alta con sus más y sus menos, pero que los domingos se transforma. La Cava Baja, curiosamente mucho más larga. La Plaza Mayor y el ronroneo de las motos. El cielo azul color verano, y a lo lejos, la Colegiata de San Isidro, haciendo callar bocas que no entienden de barroco. Últimamente el cielo me gusta más que las piedras grises de lo cotidiano. Las golondrinas como gaviotas, revoloteando alrededor de una terraza de ladrillo, mientras a lo lejos la luna saluda transparente y modesta, para no quitarle protagonismo al amanecer. No lo sabéis, pero Madrid es puerto. Siempre lo fue, solo que esconde sus barcos durante el día para que naufraguen por las noches a los pies de una mujer cualquiera, de piernas largas, taconeo firme y labios rojos.

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.