tiempos-modernos
Archivo,  Reflexiones

Amar en tiempos modernos

Fred: Laura
Laura: dime, cariño
Fred: no sé qué soñabas. Pero no era un sueño feliz, ¿verdad?
Laura: no
Fred: ¿Puedo serte de alguna ayuda?
Laura: sí, Fred, tú siempre lo eres
Fred: has estado muy lejos
Laura: Sí
Fred: Gracias por volver a mí

Ni siquiera sé cómo ha ocurrido. Para cuando me quiero dar cuenta, estoy tumbada junto a alguien que no sabe quién soy, porque yo misma me he encargado de enterrarme bien. Amar en tiempos modernos lo llaman. Todo empezó creándome un perfil en una red social y acabó transformándome en alguien que desde luego no soy para cumplir con sus expectativas. ¿Cuándo hemos hecho de las citas algo tan complicado?

«Lo curioso de esta forma de comunicación es que es más probable hablar de nada que de algo, pero sólo quería decir que para mí, toda esta nada ha significado más que muchos algo.»

Fred, Fred… Querido Fred. Me gustaría contarte tantas cosas. Eres el único ser en el mundo capaz de entenderme y escucharme con cariño si fuera la historia de otra, no la mía. Eres el único a quien no podré nunca contársela. Nunca. Nunca. Porque aunque yo esperara que fuéramos muy viejos y entonces te la contara, no podrías dejar de mirar atrás y te dolería mucho. Cariño, no quiero hacerte daño. Somos una pareja feliz, no debemos olvidarlo. Este es mi hogar. Tú eres mi marido, y mis hijos están arriba en la cama.

Yo soy una esposa feliz, o lo era hasta hace unas semanas, te doy mi palabra de que lo era hasta hace unas semanas pero…Fred. He sido tan loca, me he enamorado. Soy una mujer corriente, y nunca pensé que a las personas corrientes les sucedieran estas cosas. Todo comenzó un día cualquiera en el lugar más corriente que existe en el mundo: en el bar de la estación de Milford. Estaba tomando una taza de té y leyendo un libro que me había comprado en Butch.

Aquella mañana mi tren no salía hasta al cabo de diez minutos. Levanté la vista y vi a un hombre que venía del anden. Vestía un impermeable corriente y llevaba el ala de su sombrero vuelta hacia abajo, de manera que ni siquiera podía ver su cara. Pasó junto a mi mesa al dirigirse a la suya. Habló con una mujer que acostumbra a esperar a su tren a esa hora. Me parece que ya te he hablado de ella alguna vez. Así empezó todo: porque me entró arenilla en el ojo. 

Ya no se escriben historias como las de antes, en las que una estación de tren es suficiente para cruzarte con quién podría ser el amor de tu vida. Qué importa si ya estás casada. Qué importa si tienes hijos, si tomaste tu decisión hace años. La vida es corta y hay trenes que solo pasan una vez.

Por desgracia, la presencia de los móviles y las redes sociales nos habrían impedido por completo vivir una historia semejante. Tan alienados como estamos con las nuevas tecnologías, y tan individualistas que nos hemos vuelto, ¿cómo osar entablar conversación con un desconocido?

 

Enciendo el ordenador, espero impacientemente a que se conecte, abro el correo y contengo la respiración hasta que oigo esas maravillosas palabras: ¡tienes un e-mail! No oigo nada, ni siquiera el ruido de las calles de Nueva York, sólo el latido de mi corazón. Tengo un email… tuyo.

A veces desearía haber nacido en otra época, con otras costumbres, otra forma de ver la vida, de vivirla, de tomarte tu tiempo y el suyo para descubrir lo que de verdad importa. Luego hablo por Skype con mis abuelos, y se me pasa.

More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

2 Comentarios

  • Doctor Melancolías

    A mí me da taanta pereza tener que perder el tiempo en apps así como de ponerme un disfraz que pesa 10 kilos de lo que socialmente se gusta hoy de un hombre. Al final, todos clones. «Qué triste sería ser como quieren que seas». Lo hace»mos» todo complicado por miedo a la soledad, lo que tú dices en el texto…

    Y sí, Perla, ya habrá alguien lo haga.

    • Perla

      Doctor melancolías, discúlpeme por mi retraso en responderle. Vida ajetreada recientemente.

      Si me paro a pensarlo…sí, sería muy triste ser lo que los demás esperan.
      Que sigan esperando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *