• Archivo,  Introspección

    El sexismo y yo

    Cuando era niña, mi grupo de amigos con el que pasaba horas y horas era todo chicos. Y estaba bien. Se sentía bien. Jugábamos al fútbol, construíamos cabañas sobre árboles, pasábamos horas jugando a videojuegos, viendo películas de acción. Divirtiéndonos. Pasaba de hacer los deberes. Pasaba de las barbies. Los tíos no existían para mí salvo ellos. Por aquel entonces me llamaban marimacho o conocido comúnmente ahora como Tomboy.

  • merece la pena
    Archivo,  Introspección

    Petición de amistad

    ¿Cuántos amigos tienes en Facebook? ¿Te has parado a contarlos? ¿Con cuántos de ellos hablas regularmente? ¿Les importas? ¿Te importan? Seré yo, pero cada día me aburren más los likes ajenos, y me cansa gente que me envía una solicitud de amistad ni se moleste en saludarme cuando nos cruzamos por la calle. No puedes dejarte querer por todos, me digo, no puedes esperar que se comporten como tú te comportarías con ellos. Porque no son tú.

  • evan rachel wood
    Archivo,  English Posts,  Introspección

    21st Century Woman [Sin Filtros]

    Think what it is like to feel attraction, desire, affection towards others, to want to tell them about yourself, to feel that assumption on which self-respect is based, that you are worth something, and that if you like someone, surely he will be pleased to know that. To be, in other words, still a living woman, and to be told that every day that you are not a woman but a tired object that should disappear. That you are not a person but a joke. (Zoe Moss)

    [Versión española abajo]

  • carrie fisher
    Archivo,  Introspección

    Enamorar-me

    Cada vez que me meto los dedos pienso en ti. En todo lo que nunca vivimos, en lo que siempre esperabas de mí y nunca tuviste. Pienso en lo mucho que tardaste en fijarte en mí, tras tantos años acampando a mis anchas, literalmente, sin nadie que señalara mis imperfecciones. Supongo que siempre ha habido sitio para el cambio, pero no veía futuro en nosotros. Para qué intentarlo. Hasta que llegó mi momento, y nos cruzamos en un verano tardío. Probé las endorfinas y desde entonces no has abandonado mi sombra ni un segundo.

  • evan rachel wood
    Archivo,  Introspección

    Exclusiones

    Las reglas eran bien claras.

    Yo sigo enseñándome al mundo sin límite de frecuencia, sin exclusiones de ubicación. Vuelvo a compartir en exceso por falta de palabras negativas que bloqueen esta energía que solo podría atribuirse a mi identidad. Pero qué bien sienta poder ser uno mismo cuando ya has demostrado todo lo que vales. Te pueden juzgar, te pueden medir, pero jamas podrán compararse conmigo hasta que consigan lo que yo he conseguido.

    Ahora mismo solo existe un refugio para mi y no eres tú.
    Esto de escribir, no sé si me cura o me destruye.

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  • valentía
    Archivo,  Miss Heroína,  Reflexiones

    Estrellarse como cura

    ¿Sabes ese momento en el que dependes tanto de lo poco que tienes que te olvidas de todo lo que podrías conseguir? Aceptas lo que viene por defecto, y te olvidas de que son todo defectos, en realidad. De que tú vales más. De que puedes llegar más lejos. Yo lo llamo el DÍA X.

  • 2016 perla
    Archivo,  Introspección

    Mi 2016

    He tenido tres años de transición en mi vida hasta ahora. El primero fue cuando descubrí que el sexo es para muy poco. El segundo fue el paso entre creer en cuentos de hadas y darme cuenta de que los príncipes no existen si tú no eres perfecta. El tercero ha sido este 2016, la transición entre sentirme una extraña a sentirme como en casa. Han pasado muchas cosas estos últimos 12 meses. Me he pasado en prepotencia y la realidad me ha dado en toda la boca. Me he quedado corta en amor propio, y una vez más, la realidad me ha dicho que ya está bien con la autodestrucción.

  • gucci guilty
    Archivo,  Introspección

    Prepárate

    Me das atención, te dejo entrar y rompes lo primero que tu confianza se cree capaz de controlar. Te echo. Te vas y no vuelves, pero te quedas a observar cómo arreglo lo que has roto. Espacio y tiempo pasan, y mi indiferencia acaba enamorándose de tu curiosidad. Se va, y tu curiosidad le sigue. Tu indiferencia entra en escena, y me he quedado sin espacio o tiempo.

    Pero me vuelvo a abrir a ti, te dejo pasar y.

    Jugamos a un juego diferente, cada uno con sus propias reglas, sin negociaciones, sin tiempos muertos o descansos. No hay comodín del público, no hay letra pequeña. No hay final. Nos repetimos en un bucle que solo acabará cuando uno de los dos deje de importarse.

    Siempre he tenido debilidad por los chicos tranquilos porque nunca sé si están bailando en un sueño paralelo o arrastran el peso del mundo sobre sus hombros. Quiero que seas la calma de este puto caos al que llamo mi mundo.

    Dime qué necesitas para acercarte más a mí, porque ya no puedo con la distancia que nos hemos puesto. Y te tengo delante. Dime cómo quieres que sea para que dejes de mirar a otro lado. Que me tienes delante. Orbitamos a ritmos diferentes en un mismo espacio.

    Dime qué tengo que hacer para que te olvides de que puedes perder, porque no eres el único. Dime qué necesitas para sentirte como en casa y haré lo posible para que me veas como una candidata a nuevo error. Porque y si no.

    No, espera. No digas nada. Ya me encargo yo.

    reglas diferentes

    La próxima vez que entres, estaré esperándote con lo más frágil bien escondido y una copa de vino. Quieres tener el control, quieres ganar. Quieres que la pared sea lo único que te impida atravesarme. Bien. Yo me desharé de las expectativas y jugaré bajo tus reglas. Pero tú vete despidiéndote de la inseguridad. Ya no te pertenece.

    Que qué le pido al 2017. Que el paseo más largo que dé sea desde mi puerta hasta tu alma. Que no haya más ventanas que los cristales que tienes por ojos. Y que tu entrada se sitúe en la forma más extensa de tus labios. Y poder llamar con la punta de la lengua, para abrirme paso por un destino desconocido. Que soñar despierto se convierta en un hábito de escépticos. Que respirar tenga más sentido que el de renovar nuestra conciencia con cada bocanada. Que todo mi mundo se pare unos segundos para mirarme y leerme el pensamiento. Y que siga su curso.

    Que ya está bien de jugar a pillarnos, que me toques y me despierte.

    Sí, prepárate porque mi amor propio viene pisando fuerte. Porque puedo, porque quiero, porque vivimos en el siglo XXI, porque la vida puede ser una película mientras yo sea la protagonista, y porque odio los quizás. No tengo nada que perder, salvo campos de batalla, memoria interna y mordiscos. No voy a parar hasta arañarte tus pocas certezas. No voy a parar hasta tenerte entre mis piernas. Para todo lo demás, tú.

    Puede que no funcionemos. Puede que me canse de sustituir lo que me rompes. Puede que el vino sea el único atajo para hablar en serio. Puede que te quedes en el bucle un rato porque no tienes un lugar mejor dónde estar. Lo que sea. Pero prepárate, porque si salimos bien, serán los días más divertidos de tu vida.

    Estoy a una película romántica de comprar un billete y presentarme frente a tu puerta.

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  • borradores
    Archivo,  Introspección

    Borradores

    Por qué darle tanta importancia si solo son palabras, letras que se deslizan por mis dedos para acabar presionando las teclas de este ordenador. Porque es así, ya no bailan sobre papel. Caen con fuerza y presionan. Solo son palabras, y aún así hay personas que esperan pacientemente para obtener su dosis, para bebérselas, para respirar de ellas, para sentirse menos solos.

    Hay días en los que me faltan días. Lleno páginas y páginas de detalles sin importancia pero que, a la larga, marcan la diferencia entre lo que me toca, y lo que me resbala. Y luego están los meses sin números o notas a pie de página que prueben que una vez existí en ellos.

    Cuando me preguntan si estoy en esos días del mes, solo puedo responder con un: sí, estoy en esos días de la vida en los que mi paciencia y educación se van de vacaciones. No me toques el calendario.

    Tiene sentido cuando es mi mente la que lo recita.

    Aquí, frente al portátil, no le veo la lógica por ninguna parte. Sé desde hace tiempo que no soy la misma, pero no me había dado cuenta de cuán diferente es la persona que se mira en el espejo cada día. Un espejo que no es suyo, una habitación que no es suya. Unos ojos que no le pertenecen. Me miro las manos y sonrío, porque la gran verdad que tanto me ha costado aprender ya es mía, por fin. Aprieto mis dedos en un puño mientras comparto mi mejor versión. Que cuánto menos lo intento, más consigo. Es difícil dejar ir, soltar, perder el control para ganarlo. ¿Tiene sentido?

    Una foto publicada por Perla ➰ (@perlameetstheworld) el

    Y sin embargo, es tan cierto como que no sé nada. Aprender un nuevo idioma expande tu mente, y automáticamente crea un duplicado de tu alma. Pareces tú, pero no. Todo cuanto transmites, discurre de forma diferente. Escoges palabras diferentes para expresar lo mismo, y la respuesta también es distinta. A veces te levantas por las mañanas sabiendo que no tendrás sentido, digas lo que digas, leas lo que leas, escuches cuántos monólogos quieras. Otros días no puedes callarte porque todo fluye por sí solo. Sin pensarlo. Ahí está la gran verdad.

    Si lo intentas con demasiadas fuerzas, no dejas nada para el futuro. 

    Alguien me dijo una vez que soy como uno de esos objetos únicos y originales que solo encontrarías en un mercadillo de Navidad, en una ciudad perdida que probablemente nunca vuelvas a visitar. Tienes toda la razón. Llevo olvidándome de mí un rato largo ya. Pero es que los detalles sin importancia desvían mi atención. Estoy tan ocupada saboreando las victorias de pequeñas batallas que me he olvidado completamente de la guerra que jamás podré ganar: la vida siempre podrá conmigo. Pero en mi mente mi mundo no tiene fronteras, no hay fin. El tiempo solo existe para no dejarse perder. Las necesidades básicas insatisfechas lo invaden todo.

    Son solo palabras, me repito.

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  • cuando paras de contar
    Archivo,  Introspección

    Animales nocturnos

    Me he olvidado los cascos en casa. Y me doy cuenta ahora, que sé que me espera una hora de camino de vuelta. Con -2 grados. Bueno, podría ser peor. Podría ser aquella chica apoyada en una esquina, tratando de no mancharse el vestido mientras vomita su penitencia. Andando el frío se nota menos. O eso me repito a cada paso. Pero es la humedad la que se cuela entre tu ropa y se queda. No me queda más remedio que cubrirme la boca con la ridícula bufanda de colores.

  • excusas versando imposibles
    Archivo,  Introspección

    Excusas para que no duela

    No eres tú pero es que tampoco soy yo. Y ése es el problema. No sé quién soy cuando estoy contigo, y no me gusta. Dedicaste más tiempo en decirme lo que necesito que no nos quedó tiempo para contarte lo que quiero. Si me hubieras dejado, sabrías que lo que no tengo es porque nunca lo quise lo suficiente. Pero que no pasa nada, está bien.

  • you are the worst
    Archivo,  Introspección

    Cuando ser tú mismo ya no funciona

    Por una vez podría ser como todas las demás: paciente, más comedida, relajada, dejando las expectativas a un lado para guiarme por lo que ellos quieran transmitirme. Por una vez podría haberme callado, haber fingido que todo está bien, y haber casi disfrutado de una noche que prometía.