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¿Tienes cambio?

Seguro que no te has parado a pensar en la cantidad de acepciones y usos que tiene una palabra tan simple como cambio, o un verbo tan común como cambiar.

[hypotext target=»acepciones-del-verbo-cambiar-rae»]Expande las definiciones del verbo cambiar [+][/hypotext]

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1. m. Acción y efecto de cambiar.
2. m. Dinero fraccionario de billetes o monedas de mayor valor.
3. m. vuelta (‖ dinero).
4. m. Valor relativo de las monedas de diferentes países.
5. m. cambio de velocidades.
6. m. Com. Tanto que se abona o cobra, según los casos, sobre el valor de una letra de cambio.
7. m. Com. Precio de cotización de los valores mercantiles.
8. m. Der. permuta.
9. m. Transp. Mecanismo formado por las agujas y otras piezas de las vías férreas, que sirve para que las locomotoras, los vagones o los tranvías vayan por una u otra de las vías que concurren en un punto.
10. m. p. us. cambista.
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Le he estado dando vueltas a las definiciones 1, 5, 8 y 9.

Síntomas

Mi vida se podría resumir en lo que tengo, lo que odio y lo que quiero. Lo demás que espere su turno. Ayer me dio por pensar «¿estoy yendo por el camino correcto, o el mecanismo de cambio ha desviado el recorrido de mi tranvía?» Días atrás empecé a quejarme por el mal funcionamiento de mi Iphone. El único botón que tiene ya me está dando problemas, y llegué a considerar la descabellada idea de comprarme el nuevo. ¿Nos hemos vuelto todos locos? Yo sí, al parecer. Por suerte, la mayoría de las veces, logro controlar mis pensamientos para que no terminen siendo actos.

No sé hasta qué punto compensa absorber las aspiraciones de la sociedad tan solo porque formamos parte de ella. Creo que es un precio muy alto a pagar.

Los de marketing tendemos a mirar a la gente «corriente» por encima del hombro, como si fueran los borregos a los que vamos a venderles éste o aquel producto. Es así, no me odies por ello. Pero es lo que sabemos hacer: vender. Nuestra opinión sobre las empresas pequeñas (como la tienda familiar de zapatos de toda la vida) tiende a rayar el desprecio por su falta de conocimientos en ventas, o por su empeño en mantenerse analógicos. Son más humanos que nosotros y eso asusta.

El mejor ejemplo nos lo trae la película «tienes un email». Una pequeña tienda de libros se enfrenta a una multinacional que ha decidido colocar su sede justo enfrente.

Propagación

Tan acostumbrada estoy a investigar el entorno, rentabilizar, calcular el ROI (retorno de inversión) o definir el DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) que cada vez me estoy alejando más de la realidad. Me estoy volviendo una persona fría, más calculadora si cabe (ser mujer ya te dota de un porcentaje al nacer) y muy poco empática. Porque yo sé lo que compras, lo que no te gusta, lo que aceptas y lo que te parece una vergüenza. Pero no te conozco. Y ésa es la fina línea entre mi trabajo y mi naturaleza humana.

Cambiar. Todos cambiamos. De móvil, de ropa, de trabajo, de casa, de coche, de pareja. Cambiamos constantemente porque nos han dicho que estancarnos es una forma poco ortodoxa de ir muriendo poco a poco. A mi parecer, no cambiamos. Solo sustituimos. Una cosa por otra, un trabajo por otro similar, una pareja por otra que se le parece. No son cambios, son parches. Puede que yo no sea la única culpable. Creo que la sociedad invierte demasiado en robotizarnos para absorbernos con el mínimo gasto posible, el menor esfuerzo y el mayor impacto. Nadie habla de moralidad o ética. Es mejor echarle la culpa al de al lado, y seguir en la zona de confort.

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Antídotos Experimentales

Cambios, volvemos a lo mismo. Quiero cambiar. ¿Quieres cambiar? Pero ya no me interesa cambiar de móvil, o de marca de ropa. Quiero cambiar de principios, de perspectiva. Cambiar mi absurda teoría consumista por otra más conservadora. Del verbo conservar. Porque al final lo tradicional siempre tendrá más valor que las tendencias. No me gustaría acabar siendo la directora de marketing de una multinacional, porque vivir para trabajar está bien cuando crees que no hay final.

Aquí el dilema: tener dinero o tener tiempo. Difícilmente encontrarás combinaciones laborales que aúnen ambas partes. Hacer lo que te gusta y sobrevivir, o no vivir y tener. Vestir con cualquier trapo que te cubra y dedicar el dinero a cosas que te gustan, como viajar; o ir a la última moda, con la última tecnología, y perder tu humanidad con cada descuento. Por mi parte, he decidido que es hora de cambiar, ahora que estoy a tiempo. Alejarme de las grandes corporaciones para evitar que la corrupción me compre mis valores.

Seas quien seas, estés donde estés, no te rindas. Lucha por dedicarte a lo que verdaderamente te gusta. ¿Quieres ser bailarina de ballet? ¿Quieres ser escritor? ¿Actor, quizás? ¿Funambulista? Ve a por ello. La única forma de asegurarte el triunfo es convertirte en el mejor. Si eres bueno, vales, tienes talento y logras superarte a ti mismo, podrás conseguir lo que te propongas, estemos en crisis o tengamos la bonanza económica jamás vivida. ¿Y sabes por qué merece la pena estrellarse? Porque solo tienes una vida. La tuya. Ni los políticos, ni tus amigos, ni tus padres, sino tú eres el protagonista de tu vida. Y si tú no te encargas de cambiar de marchas, nadie lo hará por ti. ¿Tienes cambio?

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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