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Carta a mí misma

Querida Yo (de 24 años)

Hoy va por ti. Te mereces esta carta casi tanto como tus seres queridos. Quiero decirte algo importante. Algo que tú sola no eres capaz de ver. Aún. Eres una persona única, irrepetible. La situación que estás pasando yo ya la he vivido. Créeme, sé exactamente cómo te sientes. Sé que duele, que existen partes de tu cuerpo que creías dormidas hasta hace más bien poco, y que existen también dolores que hasta ahora te eran completamente desconocidos. Y el mundo continúa mandándote señales a favor de un futuro mejor y tú persistes en vivir a ciegas.

Porque sigues ciega. No intentes negarlo. Eso de que «ya lo he superado» no se lo cree nadie. No cometas el error de confundir la felicidad postgimnasio con la superación plena de un corazón roto. Olvídate de él. De tu corazón, quiero decir. Construirás uno nuevo, más bonito, grande y fuerte. Pero para ello necesitarás tiempo. No seas impaciente. Todavía te queda mucho que añorar, tendrás que lidiar con ese no sé qué que falta cuando la nostalgia llama a tu puerta. No te rías, no son tonterías. La fortaleza se lleva dentro, preciosa mía, y tú ni siquiera has empezado la fase de reformas.

Puede que el mundo sea un poco menos malo porque existes, así que hagas lo que hagas, por favor, que no te conviertan en el calco de nadie.

Todo el dolor acabará yéndose. El tiempo lo cura todo. Es la primera lección que aprenderás cuando ya no sientas punzadas. Tienes nombre de joya, y todo el que ha tenido la suerte de conocerte tal como eres nunca tuvo malas palabras hacia ti. ¿Te acuerdas de lo que decían los profesores de ti? ¿Y aquella vez en la que te torciste el tobillo en las Olimpiadas? Te has olvidado de lo rápido que vino el profesor de gimnasia cuando le dijeron tu nombre. No olvides lo que eres, lo que fuiste y lo que llegarás a ser. No te pierdas por el camino ni dejes que los sentimientos eclipsen todo lo que hay debajo. Que no es poco. Y no lo digo yo, lo dicen los demás.

No sé si te has dado cuenta pero eres de las pocas personas a las que solo por llamarlas por su nombre, ya las estás soltando un piropo. Asumo que tampoco sabías que, en consecuencia, es bastante probable que a lo largo de tu vida te hayan dicho más piropos que insultos, y que muchos de los que te insultaban primero te habían piropeado. Pobres ilusos.

Tu orgullo te impide aceptar lo que vales. La modestia ahora no es necesaria, de verdad. Para eso también hay tiempo. Mira por ti misma. Piensa en ti misma, y no alejes aquello que una vez te hizo sentir bien tan solo por el fulgor volcánico de un corazón enamorado. Porque el amor también se acaba. Segunda lección que aprenderás cuando estés curada.

Lamentaría perderte antes de haberte encontrado.

Sé que cuesta desprenderte. Cuesta mirar esa cama y no entender del todo en qué momento todo lo que vivías empezó a caducar. Cuesta encontrar explicaciones lógicas. Pero ya sabes que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Deja de darle vueltas. «Soltar«, ¿recuerdas? La vida sigue, y tú con ella. Sé fuerte, porque vas a necesitarlo. No es la última vez que pasarás por algo parecido.

Y cuando alguien vuelva a decirte que te quiere, que se prepare para tener que compartirte. Contigo misma. Porque tú siempre debes ser la primera. Algo así dijo Borges, «no esperes a que te traigan flores; planta tu propio jardín.

Ahora sé sincera contigo misma. ¿De verdad tienes mala suerte? Tienes trabajo, tienes compañeros maravillosos, una familia que hace de cada obstáculo un bordillo de nada, unos amigos que han estado ahí para animarte, bien con crepes, fiesta, copas o abrazos en silencio. Has podido irte de viaje sola, disfrutas de recitales de poesía, tienes el don de la escritura, o eso dicen. Y has publicado y encuadernado dos libros con tus escritos. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Te has estrellado, te has levantado y ahora estás perdida. Pero no dejes que un GPS roto te guíe por el mal camino. Ve a donde quieras ir.

Si alguna vez llegas a preguntarte, «quién soy yo para merecer ésto?», no te respondas. Trabajar, crecer, madurar. Seguro que después de eso, algún día, sobren las preguntas.

lana del rey wild
Como dice Lana del Rey, «we were born to die» Aprovecha cada momento, sé salvaje, sexy, alocada. Sé libre. Y por encima de todo, quiérete, princesa. Porque sino nadie más lo hará. Tercera y última lección. No la olvides. No te olvides.


Los pequeños fragmentos expuestos entre comillas pertenecen a una carta que recibí ayer, Día del Libro. No hay forma de agradecer su apoyo y cariño incondicionales, a pesar de todo.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

8 Comentarios

  • Pedro Fabelo

    Perla, eres una idem. ; ) Y sí, tienes razón: siempre que alguien te llama por tu nombre te está soltando un piropo. En mi caso me comparan con una piedra. Nada que ver. : (

    Fíjate tú por donde que me acabo de enterar que tienes dos libros publicados. Sé el arduo trabajo que hay detrás de un libro. Y no sólo manual, sino emocional. Te doy mi más sincera enhorabuena por ello. : )

    «Trabajar, crecer, madurar». Magnífico lema. Ojalá tuviese la capacidad de seguir mis propios lemas. Uno debe aprender a vivir con sus propias contradicciones.

    Dos besos, uno para ti y otro a tu yo de 24 años. ; )

    • Perla

      Pues sí que hay que equivocarse mucho para ir de Pedro a Piedra. Esta humanidad…

      Gracias por el reconocimiento. Son libros autoimpresos y autoencuadernados, por lo que no han salido de mi estantería. No tiene mucho mérito, pero yo no tengo pensado vivir de ésto, tal como está el panorama. Me es suficiente conque me lean.

      Gracias por leer 😉

  • mdabbadie

    Hola!
    He caído por casualidad en tu blog y también por casualidad en esta entrada! Debo decir que lo primero que me ha llamado la atención, es que yo misma escribí una «carta a mí misma» meses atrás, y aunque desde una perspectiva distinta, la tuya me ha encantado! Me hago fan de tu blog ahora mismo.

    Te dejo mi versión de la carta para que le eches un vistazo si quieres 🙂

    un beso!

    mdabbadie

    https://lapetiteroberousse.wordpress.com/2014/05/04/744/

    • Perla

      No es fácil dejar la esperanza y las culpas a un lado para ver que realmente el problema no está en nosotros mismos, sino en nuestra perspectiva. Me alegra ver que ambas hemos dicho basta (y que dure) Me pasaré por tu post para leerlo, cuenta con ello.

      Muchas gracias por pasarte, y sobre todo por quedarte
      Ah, y bienvenida

  • zapatodecristal

    Me encanta! Me encanta que te quieras y mucho más que nos animes con esta entrada a todos, en especial a los que nos cuesta querernos, a aprender a hacerlo. Yo estoy aprendiendo y la verdad, cuesta un poco, pero sé que lo conseguiré y más leyendo blogs con este tipo de mensajes y escribiendo yo también porque también me ayuda, aunque no creo que llegue a tan alto como tú. Un saludo y sigue escribiendo así de bien 😉

  • Lu

    Me encanta tu carta.

    Por decirlo de alguna manera, es como si yo fuese tu tú de 24 años (pero con un par de años más). Sé que hay que seguir hacia delante y que el tiempo todo lo cura, pero en estas ocasiones el tiempo pasa más lento de lo que nos gustaría.

    Sólo espero que cuando pase seamos más fuertes.

    Sigue escribiendo, que lo haces genial. 🙂

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