you are the worst
Archivo,  Introspección

Cuando ser tú mismo ya no funciona

Por una vez podría ser como todas las demás: paciente, más comedida, relajada, dejando las expectativas a un lado para guiarme por lo que ellos quieran transmitirme. Por una vez podría haberme callado, haber fingido que todo está bien, y haber casi disfrutado de una noche que prometía.

Culpa mía por creer en promesas. Culpa mía por querer cambiar lo que es inamovible. Culpa mía por no ser como todas las demás, por una vez.

No encuentro las palabras para expresar cómo me siento, algo cada vez más habitual. Como si importara. ¿Sabes eso que pasa cuando no sabes quién eres? Puedes ser quien quieras mientras sigas perdido. Solo sé que echo de menos ser aquella chica de 20 años que se cambiaba de hairstyle cada dos por tres, con la excusa de seguir buscando.

Cuando te encuentras se acaba la diversión. Ya no puedes interpretar la infinidad de papeles que la ignorancia te brindó. Ya no puedes pretender no saber a dónde vas porque tu mente se ha vuelto un mapa a fuego. Ya no puedes disculparte con el «yo no sabía», porque al fin, tras muchos años, te conoces, te sabes. Pero no te controlas.

Por una vez podría ser como todas las demás y dejarme llevar por la lentitud de algo que de por sí está prohibido. Pero mi puta pasión me desboca, me arranca el más mínimo sentido del tiempo y me fuerza a forzar. Que los demás están bien sin tener que estar, o parecer, o pretender. Pero yo no entiendo, no escucho, porque la intensidad de mis emociones me ciega hasta tal punto que no, es imposible que yo pueda ser como todas las demás. Ni siquiera por una vez.

Verás, me cuesta mucho dejar marchar porque temo los principios. Por eso pongo todo mi ser en cualquier persona que me dedique un poco de atención sin intereses. No sé medirme en porcentajes, ni racionarme. No sé limitar el torrente que llevo por corazón, que fluye por mi mente y me hace creer que nada puede estar mal mientras sienta cada momento que vivo.

La esperanza es la puta enfermedad que agujerea todas mis capas, abre brechas en todos mis muros y me persuade para que rompa con las excusas. Y después nada. El agridulce sabor de haberlo intentado sin lección a cambio. Que cuanto más me duele, más me repito que no me importa. Cuanto más me toca, más lo niego. Pero qué voy a hacerme.

Puede que mi forma de ser no esté hecha para este tiempo, esta época, esta generación. Puede que sí, que tengan razón y sea demasiado incluso para mí misma. Puede que sienta demasiado, diga demasiado, y me vuelque demasiado en fantasías. Puede que viva al borde de los límites, de un extremo a otro, rebotando sin control. Puede que ser yo misma sea la principal razón por la que debería ser como las demás. Sí, puede que no haya nadie en este mundo hecho para mí. ¿Cuándo aprendes a dejar de estar equivocada? ¿Cuándo alcanzas ese momento en el que sabes que, decidas lo que decidas, estará bien? Me he quedado sin culpables. Fuck.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

Un Comentario

  • Unicornio in da house

    ¿Y no se supone que las supernovas son súbitos impactos incapaces de controlar su potencial? O lo que es lo mismo, poseen una pasión desmedida que a la vista de los demás puede resultar peligrosa, porque temen lo diferente. Te va como anillo al dedo. En otras palabras… eres un impacto donde la mayoría de las personas solo consiguen ser destellos, pasajeros fugaces con billete de ida y vuelta. Pero golpeas tan fuerte que te destrozas, explotas, resurges, te recompones y con el paso del tiempo repites ese ciclo como si no hubieras aprendido la lección la primera vez. ¿Quieres saber qué pienso yo? Es mejor caer en ese círculo vicioso que vivir sin sentir, sin dejarse doler y sin paladear la experiencia como si fuera la primera (Ojalá, muchas veces). Puede que sea cierto y esta época no sepa contenerte, y sentirte diferente termine por corromperte. Solo espero que no llegue el día en que seas una «de ellas», porque ellas no son tú, y tú eres mucha tú.

    Un abrazo de los buenos

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