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Curiosidad y nostalgia

Curiosidad mató a nostalgia. Y la nostalgia me ha matado a mí. No tengo respuesta para este torrente de emociones que arrasa conmigo cuando le viene en gana. Tampoco me he parado a pensar en todo lo que dejé atrás. O en las cosas que tuve garantizadas cada día, y que se quedarán en eso, en una garantía. Puede que haya algo peor que intentar aparentar ser duro: intentar aparentar estar bien todo el tiempo.

Put yourself into this: you don’t want to see, and you don’t want to be seen, but your life goes on, and so does mine. What if your life comes across mine again? I’m getting sick just with the thought of it. You are not allowed to look me in the eye. You’re not welcome to my skin anymore, nor my mind. So fuck off and search another scenario to spread your worn-everlasting love. No. Better. I’ll find somewhere else to start a new life without thinking of the corners of this damned city.

Tengo derecho a permanecer en silencio. Todo lo que diga podrá ser utilizado en mi contra. Tengo derecho a un abogado, a un respiro y a unas vacaciones emocionales.

Curiosidad mató a nostalgia, y ahora se ha fugado con confianza. Estoy convencida de que es un gran engaño popular para esconder la cruda realidad. Y sin ella, no hago otra cosa que bloquear, cuando la clave está en eliminar las ganas de querer saber.

Me siento como la más ingenua y confiada de este puto mundo. Pese a las heridas y venidas, costras y cicatrices que acumula esta fea costumbre de justificar lo injustificable. Sigo creyendo en lo mejor de los demás hasta que se demuestre lo contrario. Y me demuestran lo contrario.

Pero, ¿qué hago yo? ¿Acaso pego el grito en el cielo y arraso con todo el odio a mi paso? Pues también. Hasta que la nostalgia me martillea la cabeza y me mete la absurda idea de que todo tiene su explicación lógica. Ya, pero es que tu lógica y la mía no tienen por qué votar al mismo partido.

La curiosidad se va cuando quiere, se presenta sin llamar, no se disculpa, aparece, y se desvanece. No ocurre lo mismo con mi nostalgia. La jodida nostalgia. Me prepara el terreno con bocetos borrosos muy al estilo de Turner. Las hostias las camufla para que no me asuste, me confíe y crea que todavía puedo hacer algo, cuando ya no depende de mí. Los recuerdos, blanco y negro son. Y las dudas se pagan.

Por eso es tan difícil distinguir los problemas de las preocupaciones. Por eso tengo derecho a permanecer en silencio. Todo lo que diga podrá ser utilizado en mi contra. Y, por descontado, tengo derecho a un abogado, un respiro y unas vacaciones emocionales.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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