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Archivo,  Edinburgh

Escribiendo en voz altiva

Tu ego no tiene problemas de alimentación, y sé que no soy absolutamente nada para ti. Pero mi orgullo ha hecho paces con mi conciencia y se ha olvidado de tu voz altiva. Ya sabes que yo soy más de imposibles. Te echo de menos. Ya te lo he dicho.

Nunca te agradecí todo lo que me aportaste en tan poco tiempo, la calma que le trajiste a mi nostalgia mientras volvías loca a mi mente entre ajedrez, filosofía y Shakespeare. Fuiste casa durante tres largos días. No necesité más para saber responderte con la mirada mientras a duras penas me mantenía al día con tu elocuencia. Somos demasiado intensos como para aguantarnos más de lo que pudimos. Me enseñaste que el tiempo no se mide en segundos, sino en momentos, y que los más importantes no pueden fotografiarse. Para todo lo demás, memoria. Y atardeceres.

Me dolieron tus verdades por falta de costumbre, pero hasta la fecha has sido de lo poco auténtico que he tenido el placer de conocer. Tus ganas de cazar afecto eran dignas de admirar, incluso para alguien como yo. Qué decir que no sepas de ir por la capital de piedra versando imposibles en voz altiva.

Me llevo muchas cosas de ti, muchos trozos que has dejado esparcidos por esa mesa de billar, por la playa que se abría ante nosotros, el museo menos buscado y el colchón de uno para dos por excepción. Te cambio un Goo Goo Dolls por un Pink Floyd. Acuérdate del acústico y sonríe porque no volverás a vivir nada igual.

Cuanto más bajan las temperaturas, más se acentúa el hueco que dejaron tus constantes abrazos (correspondidos o escurridizos) y tus muestras de cariño desinteresado. Ha sido un placer coincidir en esta vida. Me quedo con nuestras fotos, nuestro Edimbra y una invitación abierta a volver a vernos, en cualquier momento, en cualquier parte, sin motivos, sin relojes. Sin etiquetas, incluso para gente como nosotros.

Crédito de la foto: Kleinigkeiten

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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