valentía
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Estrellarse como cura

¿Sabes ese momento en el que dependes tanto de lo poco que tienes que te olvidas de todo lo que podrías conseguir? Aceptas lo que viene por defecto, y te olvidas de que son todo defectos, en realidad. De que tú vales más. De que puedes llegar más lejos. Yo lo llamo el DÍA X.

Me enamoré de la desesperación, me acostumbré a tener conversaciones insípidas, acepté que no tener nada emocionante sobre lo que perder el control era lo normal. Asumí que que no se preocuparan por mi, o no me llamaran, o no me invitaran a salir, o no me preguntaran nunca que qué tal estaba, es lo normal. Que es lo que hay.

Nada como un buen rechazo en manos equivocadas, en el momento adecuado para abrirme los ojos de golpe. Nada como estrellarse como cura.

Nunca me había sentido tan humillada, no por enamorarme de la persona con la que menos posibilidades tenía de que funcionara, sino por haberme hecho creer a mí misma que todo era culpa mía.

El cielo fue testigo de la impotencia que sientes cuando extiendes tu mano, con el corazón aún sobre la palma, y ves cómo la otra persona gira la cabeza y se va. Tú tan de exponerte, y él tan de reírse en tu cara. Mi cabeza gritaba que volviera, mi corazón se limitaba a latir ausente, y mi boca no podía articular palabra. Qué coño acaba de pasar.

Se fue y yo me quedé en medio de la calle, lloviendo, 0 grados, sin paraguas, sin abrigo, apenas cubierta por una fina blusa empapada y la mayor de las humillaciones. Con mis expectativas en una mano y la realidad en la otra, me escondí en uno de los callejones de la ciudad. Qué. Coño. Acaba. De. Pasar.

Me pregunté de qué servía ser valiente si ahora no sé cómo mirarle a mis ilusiones. Las de verdad. Las que no tienen culpa de nada. Cómo mirarle a él de nuevo, día tras día en la oficina. Cómo mirarme a mí.

valiente

Cuando te abres justo por la mitad, te coges el corazón con una mano y lo dejas latir sobre la palma de tus dedos, ves que la realidad es otra. Que éso que palpita frente a ti está hecho de sueños y miedos que luchan cada día por tener el control de los vuelcos y taquicardias. Tienes que protegerlo, joder. No puedes ir regalando amor a cualquier persona que te prepare un puto té por la mañana.

No puedes darlo todo por alguien que no da nada por ti.

Que no, que no era para ti. Despierta. Vales muchísimo más. Qué haces perdiendo el tiempo con un tío que ni siquiera te hace reír. ¿Cómo has podido olvidarte de ti misma? DESPIERTA.

Si te sientes raro con gente es la primera señal de que algo va mal, no contigo, con ellos. De que estás en el lugar equivocado, o con la gente equivocada. No cometas el mismo error que yo. No lo aceptes como algo normal. Recházalo, di no. Vete. Reinicia. No te dejes envolver por la mediocridad porque no veas otra salida a mano. Créeme, siempre hay un plan B. Y como dice el dicho, es mejor estar solo que mal acompañado.

No dejes que un rechazo te defina o que un fracaso del pasado sentencie tu futuro. Porque vendrán más rechazos, y más fracasos. ¿Cómo, sino, alcanzar la meta? Habrá que intentarlo.

Moraleja. Ser valiente duele, pero no sé ser de otra manera. Estoy aquí, existo y reivindico mi derecho a estrellarme en pos de ir a por lo que creo que merezco, descubrir lo que realmente quiero, y aprender. Porque todo pasa por una lección.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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