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Fin de daño – 2015

Ayer vi la película «The Walk» y no podía sentirme más identificada. El 2015 ha supuesto la unión entre la comodidad de una rutina y la libertad absoluta en todos los sentidos (con la incertidumbre que conlleva) Y yo, a lo largo de estos 365 últimos días, no he hecho otra cosa que intentar mantener el equilibrio mientras vivía los días como una funambulista.

Tras 3 meses de incertidumbre extrema y otras tantas decepciones, ahora toca balancearme sobre los debes y haberes de un año que ha supuesto la locura más grande de mi vida. Propongo nombrar a este día, 31 de diciembre, como el fin de daño. Me lo he ganado.

Propósitos 2014 – 2015

Creo que, por primera vez, el 50% de los propósitos de año nuevo que me planteé en el 2014:

Huir de la ignorancia
× Involucrarme sentimentalmente con mucha gente
Deshacerme de los gilipollas
Probar nuevos platos
Gastar dinero en experiencias en lugar de en cosas
× Dedicarle más tiempo a mis amigos
× Empezar a ahorrar para mi plan de pensiones
× Centrar mis energías en algo que realmente me importe
Salir de fiesta entre semana
× No fingir orgasmos
Independizarme sin tener que renunciar a tener una vida
× Ser imprescindible para alguien que no sean mis padres

Resumen del año

Scotland

Los primeros meses del 2015 no cuentan porque estaba paralizada, y así es imposible pasar página. No sé cuál es la media de tiempo que se necesita para que pensar en él ya no duela, pero quería empezar cuánto antes. ¿Pero qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿A dónde ir? Así pasaron los meses. La rutina y la ausencia de libertad comprimían mi realidad, como un gran ataque de asma que se repetía día tras día. Quería independizarme y no podía. Quería olvidar y no podía. Quería ser valiente, y no me dejaban.

Pero mis ganas de huir y romper con todo me colocaron en el centro de Edinburgh un 4 de septiembre de 2015 con una maleta llena de ilusión, miedo y dudas. Llegué a Escocia sin casa, sin trabajo, sin familia, amigos o conocidos. Desde entonces y hasta ahora tengo la impresión de haber vivido dos vidas, porque una no me pertenece. Aún me la estoy ganando.

Llevo más de tres meses viviendo en un miedo que no sabía que tenía. Y si algo he aprendido en este 2015 es que puedo

A pesar de los obstáculos, el tiempo, la soledad y la incertidumbre, formo parte de los afortunados que se fueron sin nada y lo encontraron todo. Este año empezó sangrando, se curó en la playa y floreció bajo el otoño escocés.

Lecciones aprendidas

No todo han sido propósitos. Como cada año, también ha habido tiempo para aprender unas cuántas lecciones:

  • No pasa nada por dejarlo todo y marcharte sin garantías
  • Aunque parezca mentira, las cosas que más te importan sí caben en una maleta
  • La libertad y la felicidad no van de la mano
  • No meter tuppers en el horno
  • Puedes estresarte, cabrearte y enfurecerte, o puedes tomártelo con calma, que el resultado probablemente será el mismo, pero tú no
  • El miedo es tu amigo
  • Si quieres, puedes
  • Hay primeras veces de sobra. Solo es necesario saber dónde buscar
  • Siempre se puede subir un escalón más
  • Lo más difícil de vivir en otro país no es el idioma, la cultura o la nueva estructura urbana, sino saber que pase lo que pase, sean buenos o malos momentos, no podrás ver, oír o tocar a las personas que más quieres, porque no están a tu lado
  • Si lo llamas «ex» «x» o «tu error sentimental más grande jamás cometido» es por algo
  • Volverás a sentir, volverás a sufrir, volverás a sonreír
  • La persona menos pensada puede hacerte sentir como en casa.
  • Nunca dejarás de sorprenderte a ti mismo
  • Ver, oír y callar como modo de vida
  • No es suerte, es currículum
  • Los gustos también tienen fecha de caducidad
  • Si buscas tus límites, te arriesgas a encontrarlos
  • Siempre puede empeorar
  • Si no hay niebla, no mires atrás
  • Los amigos se van cayendo, hasta los que creías imprescindibles
  • No hay propósito de año mayor que sobrevivir a las decisiones. Con eso me basta para el 2016

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2015 – Summary

edinburgh

I went to the movies yesterday. I saw The Walk and I couldn’t help identifying myself. 2015 has been the link between a life of comfort and routine and the absolute freedom and uncertainty. These last 365 days I’ve been maintaining my balance whilst living my days as a tightrope walker.

After three extremely uncertain months, amongst other disappointments, I offset my Debit and Credit of a year that has brought me the craziest thing I’ve ever done in my life.

Last Year’s Resolutions

For the first time, I’ve achieved more than the 25% of the «new year’s resolutions»

Escape from ignorance
× To be emotionally involved with many people.
 Get rid of assholes
 Taste new dishes
 Spend money in experiences instead of objects / things
× Spend more time with my friends
× Start saving money for my pension scheme
× Focus my energy into something that really matters to me
 Going out during the week (at least once)
× Don’t fake orgasms
Moving out of my parents’
× To be indispensable for someone other than my parents (or closest friends)

2015 – Overview

First months of the year don’t count. I’ve been paralyzed. I don’t know how much time should it take for me to forget Tristan, but I wanted to start as soon as possible. But, what to do? How to do it? Where to go? A few months passed. My routine and the absence of freedom pressured my reality, like a big asthma attack every single day. I wanted to live on my own and I couldn’t afford it. I wanted to forget but I couldn’t do it. I wanted to be brave and they didn’t let me.

My desire to run away and break with everything placed me in the middle of Edinburgh early September, carrying a suitcase full of illusion, fear and doubt. I arrived to Scotland with nothing but myself. No friends nor family, not even a place to stay or a job. Since then I’ve been living two different lives. One of them still does not belong to me. I’m working on it.

I’ve lived in an unknown fear for more than three months. If I learned anything about it is that I can.

In spite of the obstacles, weather, solitude and uncertainty, I became one of those fortunate ones who left their countries with nothing and found everything. This year it all started bleeding, it healed in the beach and bloomed again under the Scottish autumn.

Lessons I’ve learned 

  • There’s nothing wrong with leaving everything without guarantees
  • Things that matter you the most fit into a suitcase, indeed
  • Freedom and happiness are not related
  • Don’t introduce lunch boxes in the oven
  • You can stress, get angry and furious, or you can take it easy. The result would be the same. You won’t
  • Fear is your friend
  • Yes, you can
  • There are a lot of first times out there. You just need to know where to look for them.
  • The sky’s the limit
  • The hardest thing of living abroad is not the language, culture o the new urban structure, but knowing you’re on your own whether it goes well or wrong. You won’t be able to see, hear or touch your beloved ones, because they’d be far from you.
  • There’s a reason why they’re not in your life anymore. There’s a reason why he’s your «ex»
  • You will certainly feel, suffer and smile again
  • We can’t build a fire in the rain
  • The person you expect the less will make you feel at home without you noticing
  • You’ll never stop surprising yourself
  • See, hear and remain silent as a way of life
  • Don’t call it luck. It’s curriculum
  • Tastes also expire
  • If you look for your limits, you risk finding them
  • It can always get worse
  • Don’t look back if it’s not foggy
  • Friends will let you down and even some of the indispensable ones will disappear
  • There’s no bigger challenge (or new year’s resolution) for me that surviving my decisions.

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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