no me vendo
Archivo,  Opinión

La generación que no se vende

This can stop now. You have a choice.

¿Quiénes somos? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuándo hacer lo que queremos si lo que hacemos nos roba todo el tiempo? Tenemos elección aunque el mundo nos intente convencer de lo contrario. Nuestros padres nos dirán que estamos locos. Nuestros abuelos aplaudirán en silencio nuestras decisiones mientras sus ojos se preocupan. Nuestros amigos no tendrán otra cosa que decir salvo «es que sí, yo también» Porque todos formamos parte de la generación que no se vende. No nos preocupa la jubilación porque alguien nos dijo que no tendremos. Vivimos al día, porque ¿y si es el último? Nadie nos asegura nada. Nadie nos garantiza nada. Hoy tienes trabajo, mañana estás en la calle. Hoy tienes pareja, mañana estás soltero. Todo cambia, y eso es lo que les molesta.

Nuestros jefes no dirán nada, porque somos prescindibles. Los compañeros de trabajo que están por debajo de nosotros se indignarán por nuestro exceso de ambición. Qué coño. Por nuestro exceso de confianza en nosotros mismos y en lo que sabemos que merecemos. Porque merecemos más de €800 al mes. Merecemos poder independizarnos antes de los 25 si nos place. Merecemos trabajar para ganarnos la vida, y no al revés. Merecemos poder tener tiempo libre para preguntarnos si queremos seguir haciendo lo que hacemos o es hora de cambiar. Merecemos respeto por haber conseguido llegar tan lejos sin pisar a nadie, invirtiendo en matrículas, soportando presiones y fechas límite y préstamos y condiciones y el «si estudias no trabajas» y órdenes de quien ya lo tiene todo y no pierde nada si perdemos.

Deberíamos poder dar las gracias por habernos encontrado entre tanta confusión, entre tanta obligación socialmente aceptada que no hace sino alimentar a la bestia que la sociedad nos ha incrustado en nuestras mentes: estudia, gradúate. Ve a la universidad. Pierde cinco años de tu vida y otros tantos miles de euros para tener un título que recibirás dos años después y que nadie, absolutamente nadie te pedirá. Elige la carrera que definirá los veinte primeros años de tu vida. O los diez, si tienes suerte. Piensa en algo que dé dinero, aunque no te guste. Porque no están los tiempos para soñadores.

Trabaja de becario y da las gracias por ser tú y no otro el que prepara cafés, informes y presupuestos durante más de diez horas diarias. Porque no eres nadie hasta que demuestras lo que vales. No existes hasta que te han arrebatado el brillo de los ojos y te conviertes en uno de ellos. Un cínico trajeado sin tiempo para pensar si estás cambiando el mundo de alguna forma o has renunciado al tuyo.

¿Qué pasa si ya no queremos vender humo? ¿Y si nos hemos dado cuenta de que el dinero no da la calidad de vida? ¿Qué si ya no queremos ir a universidad porque no pasamos de esperar cuatro años de nuestra vida para ganárnosla? ¿Qué pasa si nuestra única aspiración es ser dueños de nuestro tiempo? ¿Qué pasa si ya no queremos llevar corbata?

Calidad de vida, felicidad, satisfacción personal. Antes significaban algo. Ahora son ideales a los que aspirar. Solo unos pocos nos atreveremos a transformarlos en acciones. Locos, inconformistas, prepotentes, soñadores…así nos llaman. Pero no importa, porque la vida es solo una. Quiénes somos. Por qué hacemos lo que hacemos. Por qué. Mis conocimientos están en paro pero mi libertad no está en venta. Quédate con las cinco cifras, que yo fabricaré relojes de arena con mis propias manos.

No dejes que las mayorías te callen. No dejes que lo socialmente aceptado te haga sentir que no perteneces. No dejes que ellos controlen tu mundo. Somos la generación que no se vende. Pregúntate.

More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *