madrid
Archivo,  Introspección

Madrid

Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.

Historias de metro

Sospechoso aroma dulzón que oculta la ilegalidad de algo hecho con ganas. A mi izquierda un gran libro sujeta a una persona que no parece sentir el calor. «Atención, estación en curva. Al salir, tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén»

La Plata de Britania se cierne con fuerza sobre las manos del lector desconocido. Las curvas no van con la señorita Davis. A mi derecha observo la misma reacción rebelde contra el mercurio. Dedos ágiles y silenciosos corren maratones a lo largo del metro. Sentados, de pie, piernas cruzadas, estiradas o dobladas. Pero el móvil siempre delante de las narices. Con una mano, con dos (dedos) tap tap tap, teclean en su mundo virtual para no sentir la soledad de este vagón de metro. Tan lleno de gente y tan vacío de humanidad.

¿Te has parado alguna vez a ver los colores que estallan en Madrid cuando, al salir del metro en una tarde otoñal, el sol se va?

Me quedo mirando fijamente cómo esa chica asiática hace malabares con sus dedos sobre el papel. Está dibujando formas geométricas que no parecen guardar similitud con nada que yo conozca. Y ahí entra mi primer dilema. Qué conozco, qué no. Qué me falta por conocer. Me fascina ver cómo otros trabajan con sus manos. Soy incapaz de sacar algo bello directamente de las yemas de mis dedos. ¿Qué estará dibujando? ¿Y en qué desembocará? Me encantaría conocer su historia. Por qué dibuja árboles futuristas, qué intenciones tiene, cuales son sus planes, o sus ilusiones. Y por qué cree que saldrá bien. Buscar la esperanza en otros es mejor que cavar en uno mismo. Y mucho más fácil, si sabes observar a la persona adecuada.

teatro real de madrid

Del trabajo a casa por calles mágicas

Pasar por el Palacio Real un miércoles soleado. Yo tan de ir por las nubes y el resto del mundo con esa expresión que solo podría significar una cosa: WOW. Esa cara que se nos pone a todos cuando vemos algo monumental, un edificio histórico, la prueba hecha piedra de que hubo vida antes de nosotros. Y que sobrevivieron sin internet. Que para mí la Calle Bailén es una mi calle mágica que me lleva a la oficina. Y para los miles de rostros desconocidos que encuentro cada mañana es una calle con La Almudena, el Palacio Real, el Teatro Real, el Templo de Debod y la Plaza de España. WOW.

Parece absurdo ver la admiración dibujada en caras ajenas cuando yo tengo el privilegio de verlo todos los días. Podría cometer el error humano de despreciar lo que damos por asegurado. Porque siempre está ahí. Pero no lo hago. Estos muros de piedra cada vez parecen contarme algo diferente. Siempre es nuevo. El cielo varía, de motas rojas y anaranjadas a nubes de algodón esparcidas por el viento. Los reyes callan, pero su eco resuena por esta calle. La Almudena se encarga del ruido, puntual como solo ella es capaz. El Teatro Real a mi derecha, modesto a lo lejos. Imponente en distancias cortas. Intimida con su pasillo de reyes godos, ¿visigodos?

Madrid es tener un gabán que abriga mucho y con el que se puede ir tranquilo hasta a los entierros con relente. Madrid es no admitir lo gótico. Madrid es la improvisación y la tenacidad. Madrid es quedarse alegre sin dinero y no saber cómo se pudo comprar lo que se tiene en casa.

Flashes por todas partes y colas infinitas para ver el Palacio Real por dentro. Y yo sigo mi camino, sin apenas mostrar emoción, la llevo muy adentro. Para los turistas hoy es un día único, especial, en el que han descubierto algo grandioso de la cultura española. Para mí es un día más del trabajo a casa. Pero entre tú y yo, qué suerte la mía.

More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *