Archivo,  Introspección

No solo existo yo

Dicen que no solo existo yo. Cuando me tumbo en la cama, con la completa oscuridad como única compañía, me quedo pensando en todo lo que he vivido, en todo lo que me falta por vivir.

Me estoy quedando atrás, sé que me estoy perdiendo momentos inolvidables, experiencias irrepetibles, pero no siento nada. Vacío. Maldita sea, cada vez hace más frío en este cuarto. Temblando no se puede pensar con claridad, pero ahora me pregunto ¿por qué nadie me entiende? ¿Tan rara es mi forma de ser como para no poder vislumbrar qué hay bajo mi escudo de bordería y frialdad?

Soy más que una máscara cambiante. Mis recuerdos me torturan: ¿por qué estoy aquí? ¿Cómo he acabado aquí, pensando en ésto? ¿Cómo sería mi vida sin mí? Seguiría siendo jodidamente difícil llegar a fin de mes, éso seguro. Nadie me entiende. ¿Nadie me entiende? No.

Enciendo el mp3 y de repente todo tiene sentido. Las letras de las canciones lo están diciendo claramente. Me entienden. Acaban de soltar una frase que bien podría haber dicho yo misma. Suspiro aliviada y esbozo media sonrisa: no soy un bicho raro, o mejor dicho, hay más como yo. ¿Pero no estaba puesta la maldita calefacción? Me he dado cuenta de que le tengo miedo al silencio, porque como diría P¡nk, es cuando la verdad aparece a gritos. Y ahora me está gritando justo en el oído.

Probaré a cerrar los ojos.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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