Andre agassi
Archivo,  Introspección

Open

«No es coincidencia que el tenis utilice el lenguaje de la vida. Advantage, service, fault, break, love, los elementos básicos del tenis están presentes en nuestro día a día. Porque cada partido es una vida en miniatura. Los puntos se convierten en juegos, que se convierten en sets, y éstos en torneos. Todo está tan bien conectado que cualquier punto podría ser el punto decisivo. Me recuerda a la manera en que los segundos se convierten en minutos, y éstos en horas, y cada hora podría ser la mejor. O la peor. Tú decides.» (André Agassi)

Hay libros que te cambian la vida. Te hacen ver las cosas desde otra perspectiva. Te invitan a reflexionar sobre ti mismo, sobre lo que tienes, lo que quieres y lo que necesitas. Yo he tenido la inmensa suerte de encontrar tres hasta ahora. Y hoy quiero hablar de uno de ellos: Open, de André Agassi.

«Odio el tenis» es quizás lo que más me ha sorprendido. Para ser la autobiografía de un tenista, empieza bien. Es asombroso lo fácil que entra y lo mucho que cuesta asimilarlo. Los años de su vida pasan mientras revivo todos sus partidos con una claridad y una transparencia que casi puedo oír los golpes de las raquetas. Es asombroso verme a mí misma pasando las páginas para saber si ganó o perdió el partido.

Competitivo, rebelde, arrogante en ocasiones, honesto, generoso, pasional, y lleno de una energía que empleaba en algo que odia, Agassi vivía la vida de otro, y lo único que podía controlar era su apariencia. Quizás por eso le tachaban de exhibicionista. Tampoco ayudó mucho que apareciera en las televisiones repitiendo «Image is everything» en el spot de Canon (1990) Puede que por eso no tuviera reparos en presentarse al Torneo de Wimbledon* con una cinta de colores, pelo a lo hippie y unos vaqueros cortos desgastados. Ya puestos a ser juzgado, qué menos que siendo él mismo.

andre-agassi

­

*Para los menos entendidos, el Torneo de Wimbledon es de los pocos con unas exigencias que van más allá del comportamiento en pista. Tienes que vestir completamente de blanco y según unos estándares que ellos mismos te imponen.

El tenis es mi deporte favorito y aún así me queda mucho por aprender. No sabía de la existencia de Sampras, McEnroe, Courier, Becker o Chang hasta que el Sr. Agassi me los presentó. Con toda la paciencia del mundo. Él y yo nos parecemos mucho. Y es uno de los motivos por los que no puedo soltar su vida.

«Tengo que desafiar a mi versión más joven para poder mantener mi versión actual.»

Sus victorias las vivo como mías, y sus derrotas me encogen un poco el corazón. Porque yo tampoco soporto perder. Y mucho menos con público. Uno de sus partidos me afectó hasta el punto de sentirme identificada con su rabia. Perdió el U.S Open de 1995 contra Sampras, cuando estaba convencido de que lo ganaría. Todo apuntaba a que lo ganaría. Estaba escrito en las estrellas, nada podía salir mal. Y perdió. Algo que le marcó durante 1996 y 1997.

«Entender el juego es una cosa. Entender el proceso por el que tienes que pasar es otra»

Eso me hizo recordar el día en que mi ego se desangró durante un partido de Bádminton de parejas. Toda la atención se centraba en las parejas de cada equipo, en los puntos magistrales. Nunca he llevado bien que acosen a mis errores, y mucho menos cuando les da por participar en el 80% del partido. No conseguía devolver un solo golpe sin ponerme en evidencia. Era incapaz. Y cuanto más fallaba, más aplaudía la afición rival. Y yo exploté. ¿Hay algo peor que saber que perderás y no poder echarte atrás?

«Solo he conocido una existencia, y estaba llena de expectativas, de una necesidad de ser algo por otras razones y no por una propia. Esos sentimientos me hicieron desconectar de mi entorno, de mi familia, de todo el mundo.»

El libro se ha convertido en imprescindible cuando me ha hecho reflexionar sobre mi propia vida. Él no tuvo ocasión de elegir su destino. Fue todo lo que su padre nunca llegó a ser: un jugador de tenis. Cuando haces algo que te gusta, no te cuesta, y la motivación viene de fábrica. Pero cuando haces algo que odias, ¿de dónde sacas la energía para seguir?

open-andre-agassi

Controla lo que puedes controlar, decía. La rabia, la impotencia y el orgullo eran su fuente de energía. La inspiración se llevaba las victorias. No se conocía a sí mismo, por eso para él todo dependía en estar inspirado.

«Tengo siete años y estoy hablando conmigo mismo, porque estoy asustado. Y porque soy el único que me escucha. Casi sin aliento, solo pienso: ríndete.»

Algo parecido me ocurre a mí cuando salgo a correr.

A veces pienso que toda mi vida se resume en salir a correr o quedarme en casa. Odio correr, con todas mis fuerzas. Y nunca sé qué responder cuando me preguntan por qué lo hago. Y aún así lo hago.

Para correr necesito todo tipo de fuerzas: mental, física, de voluntad. Hasta ahora es el único deporte que me ha exigido autocontrol para lograrlo o fracasar. Creo que mi motivación se debe a que correr es lo único que me supone un verdadero esfuerzo en mi vida. Un reto que nunca caduca. Me enfrento a mí misma de nuevo cada día, como si no lo hubiera hecho nunca y ahí se pone a prueba mi valentía. De pequeña no podía aguantar más de 10 minutos corriendo sin que me diera un ataque de asma o me asfixiara. Ahora, cuando «estoy inspirada» puedo superar los 60 minutos. «No importa cómo te sientas, la valentía solo se refleja en tus actos» Para Agassi, todo se resumía en jugar o no jugar. Al menos André sabía que el tenis no duraría para siempre.


Pese a que la entrevistadora se empeñe en sacar el lado más oscuro y hurgar en lo más doloroso (que si tu vida no te pertenecía, habrá sido duro, te habrá costado mucho…) las respuestas y reflexiones de Agassi merecen mucho la pena

Mientras Agassi relata su último torneo, me enseña que un tenista es más de lo que aparenta ser. Supongo que ocurre lo mismo con todo lo que damos por sentado. Pero la soledad del jugador, la falta de tacto al jugar en equipo, la exigencia con uno mismo y las autocharlas motivacionales para seguir luchando no distan mucho de la persona que soy. Puede que por eso el tenis sea mi deporte favorito, aunque nunca haya salido del grupo de «medianamente mediocre» (porque los hay muy mediocres)

Yo solo conozco los juegos que controlo. Normalmente coincide que son juegos en solitario. Pero qué quieres que te diga. Sé desenvolverme mejor cuando me enfrento a un solo enemigo, en su mayoría yo misma. Los juegos en equipo me desquician. Demasiados ojos, brazos y piernas que controlar. Demasiado «a largo plazo» viviéndolo en presente.

Cuando pienso en el tenis, la primera reacción es una sonrisa. Y la segunda es un silencio, por ignorancia. No sé hasta qué punto conozco el deporte que más me gusta. Es una relación extraña, supongo, porque tampoco recuerdo cuándo fue la última vez que sostuve una raqueta en mi mano. Sé perfectamente por qué me gusta el tenis, la natación, salir a correr, spinning o entrenar en Body Combat. Supongo que, como Agassi, algunos amamos y odiamos la soledad a partes iguales, pero no podemos vivir sin ella.


More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

3 Comentarios

  • Pedro Fabelo

    Hola, Perla.
    La verdad es que a mí también me impactó esa frase en boca de Agassi cuando la leí por primera vez: «Odio el tenis». Vaya por delante que yo no he leído su biografía. Si supe de esa frase fue por un artículo que en su día leí a propósito de este libro en la edición digital de uno de los periódicos que suelo consultar a diario.
    Recuerdo que leyendo aquel artículo me fascinó el personaje. El tipo era honesto, sin duda, y pasional. De ahí que decidiese enfrentarse a sus demonios interiores y, venciendo sus miedos, no tuviese reparos en mostrarse tal y como realmente es: como un ser humano, con sus claroscuros; algo digno de elogio entre tanta celebridad que no duda en maquillar sus zonas oscuras hasta el punto de presentársenos como aunténticas divinidades griegas, perfectas, sin aristas, sin defectos.
    Sinceramente, creo que su matrimonio con Steffi Graf y la llegada al mundo de sus hijos le ha dado, por fin, el equilibrio y la estabilidad emocional que necesitaba. Me alegro por él. Me cae bien Agassi.

    En cuanto a lo de correr, yo también lo odio. Creo que ya te lo he comentado en alguna que otra ocasión a raíz de una de tus publicaciones. Y, como tú, yo también soy asmático. Aunque, en mi caso, el hecho de no correr se debe más a una cuestión de vagancia que de imposibilidad por el asma. 😉
    Un abrazo, Perla. Que tengas una feliz semana. 🙂

    • Perla

      Muy buenas, Pedro

      Pues te recomiendo que te leas su autobiografía cuando tengas tiempo; merece mucho la pena. Yo aún sigo leyéndola, negándome a terminarla, así que pospongo el inevitable final leyendo una hoja, dos.. por día, pero no más, que me quedo sin él y luego a ver qué hacemos.

      Muchas gracias por pasarte. Creo que eres mi lector número 1.

      Un saludo e igualmente =)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *