princesa
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Sonríe, princesa

Soy la princesa sin cuento que una vez creyó en los banquetes de perdices. Pobre ilusa. Y como yo, hay otras muchas princesas anónimas que suspiran por cada rincón de esta ciudad quebrada porque no encuentran la droga adecuada para poder seguir al conejo blanco. El país de las maravillas es la cura para estos días de nocumpleaños que se quedaron sin celebrar por todo lo alto. Y alto vuela la seguridad de aquella que anhela un sinnombresinmiedo con un par de zapatos de cristal rotos.

Los cuentos de hadas se quedan en nada cuando ciegamente crees lo que crees que ves.

Zapatos de cristal rotos, cambiaría el sentido del cuento, poniendo punto y final a un mundo de perfecta sincronía, desdibujando el equilibrio en armonía para arrebatarme la venda de los ojos. Que las fisuras no estropean la historia, que la esperanza se pega con cola. Guardar la ilusión en un cajón de poco sirve cuando el camino empedrado y el cielo nublado parecen querer coronarme sin cuento, pasado.

PRINCESA SIN CUENTO

Soy la princesa sin cuento que no supo lo que era amar hasta que desmembraron su corazón del pegamento que lo unía al final feliz. Y aún así, esta princesa que ya no sabe de dónde sacar inspiración para regalar sonrisas, sigue creyendo en arrugas compartidas de una historia interminable, llena de altibajos de una vida memorable junto a sinnombresinmiedo.

Todavía estoy esperando a coser mi primer botón sin construir todo un campamento base alrededor con el hilo. O a hacer mi primer bizcocho sin que implosione en el horno. O a preparar una tortilla. O a envolver regalos sin que parezca que lo ha hecho un trol tuerto. O a bailar con la ligereza de un cisne que flota sobre el estanque. O a tocar el piano sin que se descoordinen mis manos por exceso de responsabilidades.

Todavía estoy esperando que alguien me diga «conmigo no tendrás hadas, pero tampoco tendrás cuentos»
Todavía estoy esperando a que alguien se la juegue por mí, se arriesgue, lo apueste todo y me convierta en la mejor decisión que ha tomado.

Como buena princesa, todavía estoy esperando.

La vida son dos días. No sé en qué momento hicimos de algo tan sencillo todo un mundo de complejidades, normas y límites que solo nos confunden y desorientan. Bastante complicado es el mundo. Dejemos las cosas simples y los pequeños detalles tal como están.

No voy a renunciar a mis zapatos de cristal rotos. No voy a renunciar a ser una princesa en un mundo de falsos reyes y cuentos de nadas. Porque al final todo sale bien, y si no sale bien… es porque aún no es el final.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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