romeo y julieta
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Saltar vallas y trepar muros

Hace unos días salí de fiesta. Hacía mucho que no salía. Y me fijé en la actitud de los chicos, en los gestos de las chicas, en las miradas que dicen más que las palabras. En las palabras que no dicen nada.

Curiosamente, los más atractivos son los más accesibles si les entras por los ojos, pero ni rastro de su verdad. Los menos ambiciosos resultan ser los mejores conversadores, con más verdades que pretensiones. Pero ellas no lo ven, porque solo ven lo que sus ojos aman. Y sus ojos solo aman lo que bien entra por los ojos. Los más atractivos.

Me niego a creer que todo se resume a cómo nos contemplan los ojos ajenos. Me niego a creer que lo único que puedo hacer para llamar la atención del sexo opuesto es desnudarme un poco más cada vez que salgo por las noches. No puede ser que mostrar piernas y canalillo sea la respuesta en mi búsqueda por un romance duradero que vaya más allá de la talla de mi sujetador.

Dónde está el romance y la caballerosidad de otras épocas. Dónde están los quebraderos de cabeza de aquel que siente tanto que le abrasa. Ahora confundimos gestos educados con ademanes machistas y alabamos la fugacidad de las noches y el recuerdo efímero para no atarnos. Porque siempre nos quedará cualquier red social en la que podamos continuar rindiendo culto a nuestros ojos, y lo que ellos aman.

El amor de los jóvenes no está en su corazón, sino en sus ojos.

Tiene que haber algo más. Las excepciones existen para que la esperanza sobreviva. El que quiere, hace. El que siente, mueve. Romeo tuvo que saltar una valla y trepar hasta el balcón para encontrar a Julieta y dejarle claro que nada había cambiado, pese a ser una Capuleto. Linus viajó en el concord para reconquistar a Sabrina, pese a tener un 90% de probabilidades de ser rechazado. Noah pintó la casa tal como ella quiso, pese a que iba a casarse con otro. Todas las historias de amor contemporáneas se han tenido que inspirar en algo.

Me niego a creer que los sentimientos son el juguete del tiempo, y la pasión esclava de los ojos. Me niego a creer que si sientes por mí, no seas capaz de demostrármelo. Que es más fácil enviar palabras que hablar con actos. Que compensa la seguridad de la bandeja de entrada antes que el desastre de una puerta negra.

En un mundo cambiante, con una sociedad escéptica, es normal que los textos de Escandar Algeet se consideren el súmmum de la poesía. Las mujeres y no tan mujeres se aferran a cualquier cosa en su desesperación por creer que hay algo más. Shakespeare lo sabía. Los guionistas lo saben. El amor vende casi tanto como el sexo, pero por separado.

Me niego a creer que los amores de antaño ya no existan. Me niego a creer que nadie vaya a enviarme una carta. Me niego a creer que el romanticismo haya muerto. Y sobre todo, me niego a creer que nadie sea capaz de saltar vallas y trepar muros solo para verme.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

10 Comentarios

  • mdabbadie

    No sé si ha muerto el romanticismo, o simplemente ha cambiado de forma. Creo que no podemos esperar los mismos gestos, pero si encontraremos el mismo sentimiento. O eso quiero creer.
    Pero coincido contigo, «salir de fiesta» es otro acto más de culto al cuerpo, un rato en el que o decides olvidarte del resto y disfrutar de tu compañía, o te sentirás juzgada (y juzgado, ojo) en cuánto pises la sala..

    m.d’abbadie

    • Perla

      Siempre tiendo a enfocar todo desde el punto de vista femenino porque soy yo quien lo cuenta, pero coincido contigo en que hay muchos aspectos, situaciones e injusticias que no conocen de sexos.

      El problema es que, con tanta tecnología y tantos «frentes abiertos» cómo encontrar a una sola persona que no tenga la vista puesta en veinte redes sociales más. La cosa se complica, pero existir..tiene que existir, sí. Me gusta creerlo.

      Siempre es un placer tenerte por aquí, y más si me hacen pensar.

      Un abrazo, m.d’abbadie (¿te llamo así?

      • mdabbadie

        ¡Justo ayer publiqué un post sobre las relaciones y las redes sociales!
        Yo también tiendo a enfocarlo desde un punto de vista femenino porque creo que se ejerce más presión social sobre el cuerpo de la mujer que del hombre, pero creo que cuándo hablamos de salir de fiesta, de «ligar» en una discoteca, somos todos iguales y nosotras juzgamos tanto como ellos.
        Un placer, como siempre!

  • Pedro Fabelo

    El romanticismo murió asesinado por las feminazis y los metrosexuales enamorados de sí mismos; tanto monta monta tanto. Aunque sabiendo que todo en la vida es cíclico, aún mantengo viva la esperanza de volver a recuperar la esencia de los buenos tiempos pasados. Añoro los tiempos en los que era rechazado por ellas con elegancia, y no con borderío y autosuficiencia. En este sentido, cualquier tiempo pasado SÍ que fue mejor. Absolutamente.
    Un abrazo.

    • Perla

      Yo me considero feminista, no sé si llego al término de feminazi, pero sí reivindico la igualdad de derechos. Pero una cosa es luchar por la igualdad de sueldos, un trabajo digno o un poco de ayuda en las labores domésticas, y otra cosa muy distinta es que sea yo el macho de la relación, que yo le abra la puerta al tío o le ofrezca mi chaqueta si veo que tiene frío. Todavía no he perdido ni el sentido común ni el gusto por un hombre que se comporte como lo que es: un hombre. Y me haga sentir una mujer, pese a los innumerables roles que podemos interpretar hoy en día.

      Así que no sé si cualquier tiempo pasado fue mejor, porque no he tenido ocasión de vivirlo en primera persona. Pero si Billy Wilder está en lo cierto, cambiaría la sociedad que me ha tocado por los años 50 sin pensármelo dos veces.

      Gracias por pasarte, Pedro. Por cierto, tu último (mejor dicho, penúltimo) post es fantástico. ¿Has pensado en recopilar todas tus publicaciones en un libro? Yo lo querría. Firmado, además.

      Un saludo.

      • Pedro Fabelo

        Totalmente de acuerdo contigo en lo de la igualdad de derechos entre sexos. De ahí que me cuidase muy mucho de matizar el término «feminazi». Una cosa es ser iguales y otra creerse superior. Nadie debe estar por encima de nadie. Bueno, excepto en el sexo; aunque en mi caso siempre dejo que ellas decidan, y, por lo general, deciden no tener sexo conmigo. ; )

        Billy Wilder es un genio. De hecho, si existiese tal posibilidad, me gustaría vivir eternamente encerrado entre las escenas de «El apartamento». Estoy enamorado de la Srta.Kubelick desde la primera vez que vi esa película. Es un clásico que suelo revisitar cada cierto tiempo, por higiene mental.

        En lo referente a mis escritos, está en proyecto lo de publicar un e-book con mis mejores relatos subidos al blog. Aún tardaré un poco en hacerlo, ya que tengo otros proyectos en marcha (un par de novelas y una obra de teatro). Pero todo se andará. Por supuesto, estaré encantado de firmarte un ejemplar, y hasta de dedicártelo. Lo malo es que tendrá que ser digitalmente, ya que de momento no contemplo la posibilidad de publicar en papel.

        Muchas gracias por pasarte por mi blog. ¿Ves?, ya has conseguido alegrarme el día, como a Clint Eastwood. Gracias, Perla. Un saludo.

    • Perla

      Eso ya lo tengo más que asumido, pero si no sales de casa tampoco tienes muchas posibilidades de conocer a nadie (eso de conocer «en el metro» o en la biblioteca aún no me ha pasado) Qué sé yo, será que soy antisocial o voy tan en mi mundo que ni reparo en la gente que me rodea. O eso, o estamos tan pendientes de mirar la pantallita de nuestro móvil que ni sabemos cuántos rostros interesantes nos hemos perdido.

      Anyway, gracias por pasarte!

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