sin pulir
Archivo,  Introspección

Sin pulir

Hay más en mí de lo que tus ojos alcanzan a ver. Vida interior completamente construida desde los cimientos, una y otra vez tras el huracán de los sentimientos y el monstruo que llevo dentro. Me siento menos cuando mis plumas se vuelven negras y no hay ojos de comprensión que vean a través de ellas. La blancura de mi alma está herida de muerte por una bala llamada venganza. Dos disparos. Rencor la otra. A pesar de la oscuridad que crecía bajo el cobijo de la sonrisa perfecta, yo decía pero no pensaba. Hacía, pero no quería. Buscaba, y no encontraba. Solo necesitaba una prueba de que valía la pena sufrir. De que las lecciones aprendidas se aplicarían algún día. De que tanto sangrar por dentro tenía que valer para algo. O para alguien. Un diamante sin pulir.

Quería cambiarle la vida a alguien. Ser necesitada, imprescindible, imborrable. Insustituible. Formar parte de algo grandioso de difícil olvido. Pero nunca acertaba en mis decisiones. Tanto me gustaba aquella piedra del camino que, de tanto tropezar, me enamoré de ella. Hacía mucho que no tenía un caos emocional tan grande en un espacio de tiempo tan corto. Creo que nunca antes rozaba tantos nombres con la mirada y un deseo confuso de saber qué pasa después. No sé si es real, o es producto de mi imaginación, de lo que representaste entonces, de lo que simbolizas ahora. O simplemente es el anhelo de volver a sentirme especial, y veo más oportunidades de las que son en realidad.

Podría decir que estoy perdida, pero para eso tendría que haber iniciado algo, con destino a alguna parte. No recuerdo haber hecho las maletas. Y ahora solo pienso en qué dirás si supieras todo lo que soy ahora, todo lo que he cosechado a pesar de la sal que dejaste sobre mi autoestima. Ya no me curo las heridas. Dejo que sean otros los que pongan la tirita y me digan que si no se cura hoy, se curará mañana.

Qué fácil es autoengañarse. Tan solo hay que olvidarse de todos los errores cometidos, de las señales de peligro, y dejarte llevar directa al borde del precipicio. Quién sabe si alguien aparece a tiempo para salvarme. Otro autoengaño.

Te cambio una puñalada por un corte de pelo.
Un cambio por otro cambio que no cambia sino por fuera
y luego se evapora.

Efímeros trastornos de la rutina de ser yo misma
para deshacerme de la imagen residual
que se quedó sin compañero.

Paso por la calle de Grafal, mirando con los ojos bien abiertos los edificios que se ciernen ante mí, torcidos e imperialmente imperfectos. Como si supiera en mi interior que pronto dejaré de verlos. Trato de grabarme sus colores, textura, altura y recuerdos que transmitieron en aquella temprana hora de lunes. Cruzo la Cava Alta y tanto de lo mismo. Los madrugadores rayos de sol han iluminado los rincones que no fui capaz de ver meses atrás. Los regueros de agua que oscilan rebeldes por las calles se llevan consigo todo el dolor que alguna vez anidó sobre este suelo, limpiando la piedra de su pesada carga, mostrando un color gris puro que siempre estuvo ahí pero que nunca logré contemplar.

Es curioso cómo quiero guardar silencio y obviar este punto de mi vida en el que el pretérito ya no es proyecto y las ganas de ser superan todo cuanto limitaba a mis juicios de valor. Más que sentimiento es un ansia de poder para sacar pecho y demostrarle a quien sea que yo también valgo algo. Que se fijó en mí. Que piensa que pienso.

More at:
Facebook
Tumblr
Google+

Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

Un Comentario

  • X

    Para estar sin pulir, tu brillo deslumbra. Mentiría si te dijera que lo mucho que leo sirve de anestesia mental contra todo tipo de escritos. Miento porque, aunque así fuera, el tuyo es sorprendente hasta para un adicto a leer. A escribir. A componer, y a hacer otras muchas cosas bajo el título de ninguna persona.

    Gracias, porque desvelas una parte tan íntima de ti en este texto, que descubro el secreto oculto de alguna que otra mujer de -una etapa de- mi vida a través de ti. Envidiarían tu arte al expresarte, claro.

    Saludos cordiales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *