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Solo amigos

– Creo que eres un chico increíble, y tenemos muchas cosas en común, pero no creo que pueda ofrecerte más que mi amistad en este momento. ¿Qué te parece si te quedas en mi vida a largo plazo?
– Solo amigos, ¿eh? Bueno, tampoco suena extremadamente doloroso.

¿Hemos sido reales en algún momento? Quiero decir. Nosotros. ¿Hemos sido amigos alguna vez? No lo creo. Sí, lo sé. Fui yo quien te lo propuso nada más tener la cita. Mi miedo al compromiso y a romperme de nuevo me jugó una mala pasada y jamás pensé que cuatro meses después me arrepentiría de aquellas palabras. Pero ésa no es la cuestión.

Nunca estuviste ahí cuando necesité una ayuda extra. Solo pronunciabas mi nombre cuando te quedabas sin recursos para los planes arriesgados. Aún resuena en mi cabeza lo mejor amiga que soy para ti y lo afortunado que sería cualquier hombre de tenerme como pareja. Nos despedimos por todo lo alto. Se me olvidó decirte lo poco acertado que fue ese comentario, pero a quién le importa ya. Han pasado dos meses y parece que he vivido toda una eternidad desde que decidí abandonar la partida.

tenias-que-ser-tu

Aún no me entra en la cabeza lo sensible que puedes llegar a ser para muchas cosas, lo increíblemente detallista que puedes llegar a ser cuando quieres (ahí la clave) y lo frío y distante que se vuelve tu defensa cuando el papel de malo llama a tu puerta. A qué viene todo ésto, te preguntarás. Acabo de ver When Harry met Sally y los parecidos son más que razonables. Todo volvió a mí como si de un tráiler se tratara. Tú, tumbado en mi cama frente a mí, fingiendo estar dormido (porque ambos sabemos que ninguno durmió aquella noche) mientras yo pensaba en todos los contras de romper los límites que dibujé el primer día.

Habría sido tan fácil para mí estirar mi brazo y patinar sobre el contorno de tu mandíbula. Acercarme un poquito más para respirar sobre tu pelo. Escurrirme entre las sábanas para distinguir tu aroma del miedo que ambos vestíamos tan cómodamente. Quién me iba a decir a mí que aquella noche sería «la noche», el momento que ambos dejamos pasar por miedo al rechazo, a rompernos o peor aún, a perdernos. Míranos ahora. Nos hemos perdido de todas formas, y de la peor manera posible: con rencor, sin comprensión, algunos autoengaños y muchas preguntas sin respuesta.

Lo siento pero no te creo. No te creo cuando me dices que solo soy una amiga para ti, porque los amigos no patinan sobre hielo cogidos de la mano. Los amigos no pierden la calma y las formas cuando no hay nada que temer. Los amigos no hacen desaparecer el mundo para que te sientas como si solo existieras tú, y la otra persona. ¿Ir de viaje contigo, a solas, y quedarme en casa de tus padres? No podrías estar más cerca de mí cuando hablábamos. Casi podía tocar las pecas de tus pómulos, el cansancio de tus ojos, las líneas de edad (o exceso de risa) que surcan tus mejillas. De verdad, ¿a quién quieres engañar?

Ayer abrí mis notas y vi tu nombre. Estaba en mi «lista de cosas que me hacen feliz» Por suerte para mí no sentí más que una gran sonrisa. Ni rastro de dolor, rencor o tristeza. A punto estuve de borrarte de la lista, pero luego pensé que imaginarte bebiendo té hirviendo siempre me haría sonreír, independientemente de lo que mi corazón tuviera que decir. Así que…bueno, no estás en mi vida porque no hay hueco para víctimas y egoístas. Pero siempre serás una de las razones que me harán sonreír. ¿Quién lo iba a decir?

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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