• cambiar-de-vida
    Archivo,  Introspección

    Como si cambiar de vida fuera fácil

    Tienes dos vidas que vivir, la que te han dado por defecto y la que decides construir con lo que sea que tengas a mano, miedo, ganas de experimentar, sueños. Llámalo x. Como si fuera fácil cambiar de vida.

    Hace un año gritaba a los cuatro vientos lo mucho que odiaba Escocia. La oscuridad a las 3 de la tarde, la lluvia, olvidarme el paraguas, el acento imposible, la cultura, la ausencia de contacto físico, la lejanía de los que más me querían. La soledad me arañaba la piel, podías ver la desesperación y la pena en mi cara demacrada. Que 6 kilos menos son muchos kilos. Porque cometí el error de pensar que sería fácil. No lo es. Salí de una cuna de oro en la que nunca me faltó de nada.

    Malo conocido 1 – 0 Libertad

    Mi vida por defecto era tan perfecta por fuera que no quería tomarme la pastilla roja. No quería abrazar la dolorosa verdad de mi realidad y decir adiós a mi casa de toda la vida, mi trabajo de los últimos dos años y medio, mis amigos, el gimnasio, mi corazón a medio hacer, mis idas y venidas. Todo cuanto había conocido.

    Para qué cambiar si funciona. Pero no funcionaba. Cada día me levantaba con la sensación de vivir en el mismo día. La misma rutina, sin retos, sin vuelcos de corazón, sin miedo a perder. Todas las mañanas me proponía cambiar el rumbo de mi vida y todas las noches me acostaba quejándome de la falta de tiempo para. Pero cómo iba a tener tiempo si nunca presionaba pause. Hasta que un día compré los billetes a Edinburgh, dí mi aviso en el trabajo, y me desconecté de Matrix.

    Creí que sería fácil compartir habitación y literas con 12 desconocidos, compartir ducha, cocina, sala de estar. Dormir en un colchón sobre el suelo porque no podía pagarme una cama. Guardar mi ropa en un perchero de plástico de £10 porque no tenía armario. Ducharme tres veces al día para no morirme de frío porque solo había dinero para encender la calefacción un par de horas al día. Dormir con dos sudaderas y cuatro mantas.

    Bad neighborhood. Good day. #goodmorning #sunrise #edinburgh #scotland #pilton #granton

    Una foto publicada por Perla ➰ (@perlameetstheworld) el

    Ir andando dos horas a un trabajo de mierda todos los días porque no podía pagarme el transporte público. Con lluvia, viento, oscuridad y mis dos piernas. Llegar a casa y sentir que vivía en un agujero en el que nadie me preguntaba qué tal yo, qué tal todo, que cómo va la transición. Llorar de impotencia cada dos por tres por no poder comunicarme. Por tener que guardarme todo dentro porque no sabía por dónde empezar. Alimentarme a base de sopas, latas de atún y tortitas de arroz porque era lo más barato. Desgastarme con innumerables entrevistas de trabajo, en inglés. Aprenderme las calles de Edinburgh de tantos ‘flat viewings’. Tener 20 días para encontrar nueva casa.

    Que no, que no es fácil abandonar la vida que te dan por defecto para construirte la tuya propia. Pero merece la pena intentarlo, porque ahora soy la dueña de todo cuanto tengo.

    Tras la tormenta viene la calma

    Mi nuevo piso, mis muebles, mi nuevo trabajo en el que llevo más de nueve meses, mi pequeño círculo de amistades, mis aventuras, mi fluidez al hablar, la cama doble con colcha triple que me arropa ahora, y la calefacción toda la noche. La habitación que tengo por armario. Este enorme salón que tengo por habitación. Tener el trabajo a 10 minutos andando de casa. Tener el gimnasio a 12 minutos de casa. Tener el centro de Edinburgh a 15 minutos andando de casa.

    Una foto publicada por Perla ➰ (@perlameetstheworld) el

    Hace poco volví a Madrid y me sentí una extraña en mi habitación de toda la vida. Las calles de Madrid ya no encajaban en las suelas de mis zapatos, no como antes. Me faltaba algo. Me faltaban calzadas pedregosas, me faltaba humedad, lluvia, edificios ahumados y victorianos, me faltaba el acento escocés, las gaitas, la comida de mierda, el espacio por la calle, el olor a palomitas, el Tesco (y el Sainsbury)

    Una foto publicada por Perla ➰ (@perlameetstheworld) el

    Los autobuses de dos pisos, el tranvía en medio de la calle, el sonido de los cañones del castillo a la 1 en punto, el fresquito de septiembre, el chubasquero, el porridge que sólo entra cuando estás a menos de 15 grados. Mi casa ya no la sentía mía. Mi cuarto ya no era mío. Echaba de menos mi habitación, Edinburgh, y mi nueva rutina. Vuelvo a ser esclava de mi rutina con días que son copias unos de otros. Pero esta vez he sido yo la que ha elegido la jaula. Y siempre ayuda saber que siempre puedo volver a empezar.

    Mis amigos ven mis fotos, mis comentarios, mis viajes, y siempre me dicen lo mismo: joder, qué bien te lo has montado, ¿no?

    Lo admito, me va de lujo, sí. Pero no tenéis ni puta idea.

    More at:
    Facebook
    Tumblr
    Google+

  • si es para tanto
    Archivo,  Introspección

    Sí es para tanto

    A veces cambiar como persona solo se reduce a salir de tu zona de confort. El resto viene solo. «No es para tanto» es lo que solía responder ante la pregunta de si me costó mucho empezar de cero en un nuevo país, sin trabajo, sin casa, sin amigos, sin nada. No quería parecer débil. No te haces una idea de cuánto ha llovido desde entonces. Literalmente.

    Esperando mi turno para pedir una sopa en mi lunch break el viernes pasado, me fijé en el chico que preparaba los sandwiches. Me resultaba extrañamente familiar (algo muy común aquí, dado el tamaño de la ciudad) Escuché su acento australiano y sonreí al darme cuenta de que aquel era el mismo chico que me dio la llave de mi habitación del hostel cuando llegué a Edimburgo, seis meses atrás.

    Mientras avanzaba la cola hacia el mostrador, reviví aquel momento en cuestión de segundos. Recordé perfectamente lo impotente que me sentí al no entender nada de lo que me decía cuando me habló por primera vez. Había aterrizado en Escocia hacía dos horas, mi despedida aún estaba caliente y yo seguía paralizada por lo que acababa de hacer. Sobra decir que mi mente todavía estaba en España.

    Acostumbrado a verme paseándome en pijama en medio del hall, con el pelo hecho un desastre y el estrés dibujado en la cara, no me reconoció cuando me atendió. Justo entonces me di cuenta: sí es para tanto.

    Necesitamos desaprender

    We need to unlearn.” Es lo primero que leo cuando abro Evernote. Necesitamos desaprender. No recuerdo cuándo lo escribí, ni por qué. Me vuelvo para observar mi habitación y me resulta difícil creer que todo lo que veo ha surgido de la nada.

    Nunca es tarde para empezar a vivir la vida que siempre quisiste.

    Llegué a Edinburgh con las manos vacías, y en seis meses me he construido una vida. Tengo mis libros, mi ropa, mis propios muebles, un trabajo inmejorable, un piso en el centro de la ciudad, los mejores compañeros de piso que pudiera imaginar y emociones que creí que no volvería a sentir. Fotos del pasado decoran las paredes. Perfumes, maquillaje, tazas de té y una cama inmensa son ahora mi mundo. Edinburgh ya es casa para mí.

    mural casero

    Necesitamos desaprender todo lo que nos llevan inculcando desde pequeños para empezar a entender la vida tal como es.

    No te olvides

    Los comienzos siempre son duros y quien diga lo contrario es porque se unió a una partida ya empezada. «No te olvides» es lo que me repito ahora para tener presente de dónde vengo y todo lo que he tenido que asimilar para llegar hasta aquí. Ahora todo parece fácil pero no siempre fue así.

    Recuerdo la habitación del hostel. Mi maleta apenas cabía debajo de mi cama de lo grande que era. Todas y cada una de mis duchas terminaban a oscuras porque la luz se apagaba automáticamente tras cinco minutos. Siempre me olvidaba el jabón en la ducha. Pero fui feliz porque estaba en pleno centro de la ciudad, siempre rodeada de gente de todas partes que no te dejaban sentirte solo.

    good-company

    Not all those who wander are lost

    Recuerdo la mudanza al primer piso en el que pasé todo el invierno. Situado en uno de los barrios más «chungos» de Edinburgh, mi cuarto se reducía a un colchón en el suelo, una mesita de noche y una cómoda medio carcomida por la humedad. Ni siquiera tenía cama. No tenía armario, no tenía mesa de escritorio. Por no tener, no teníamos sofá o microondas y la calefacción era tan cara que apenas la encendíamos. Nunca he pasado tanto frío en mi vida como en aquella casa. Sí es para tanto.

    X – ¿Y corres todos los días? Qué en forma estás.
    P – Solo tienes que empezar.

    Nadie que me conozca ahora se haría una idea de lo poco que tuve al llegar, y del largo camino que he tenido que recorrer para estar dónde estoy ahora. Para ser la que soy ahora. Ha sido la experiencia más dura y enriquecedora de mi vida y sigo aprendiendo cada día. No ha sido fácil, y no todos logran llegar al final del túnel, aunque te des cuenta mucho después, cuando disfrutas de las vistas desde el otro lado. ¿Y sabes qué? Volvería a vivirlo todo de nuevo.

    More at:
    Facebook
    Tumblr
    Google+

  • resumen-del-año-2015
    Archivo,  Introspección

    Fin de daño – 2015

    Ayer vi la película «The Walk» y no podía sentirme más identificada. El 2015 ha supuesto la unión entre la comodidad de una rutina y la libertad absoluta en todos los sentidos (con la incertidumbre que conlleva) Y yo, a lo largo de estos 365 últimos días, no he hecho otra cosa que intentar mantener el equilibrio mientras vivía los días como una funambulista.

  • en-edimburgo
    Archivo,  Edinburgh

    Españoles en Edimburgo

    Lo sé. Yo te entiendo. Acabas de llegar y no sabes qué inventarte para volver a España sin quedar como un «fracaso» Pero por suerte, con el tiempo y un poco de paciencia, todo mejora. Te lo digo yo y todos los que aquí seguimos. Ya lo verás. Esto es lo que ahora llamamos el proceso de los «españoles en Edimburgo» Lo que al principio te resulta imposible de superar, acaba convirtiéndose en tu día a día, y al final (y por muy triste que suene) todos terminamos siendo un poco escoceses. Yo por ejemplo ya no sé andar en línea recta.

  • Archivo,  Edinburgh,  English Posts

    Nemo me impune lacessit

    st giles cathedral stained glass windows
    Nemo me impune lacessit.
    «Nadie me provoca con impunidad»

     

    Estoy sentada frente a una fuente de luz. Diminutas llamas bailan al son de las lamentaciones que recoge este habitáculo.

    «I miss you. Hope you’re alright. I love you. Kathy»
    «Beautiful kirk. Thank you for having me. James S.»
    «I’m scared»

  • Archivo,  Edinburgh,  English Posts

    Edinburgh

    febrero 2016

    De verdad. Que no me canso de tropezarme. Me digo que ésto es así y la vida me demuestra lo contrario. Va en serio. La vida, digo. Tanto, que te matan por entenderla mientras mueres por vivirla. Estaba convencida de que yo tenía un orden y sentido lógicos a los acontecimientos, pero mi razonamiento camaleónico ha vuelto a decorar mi mente de nuevo, y sin permiso. Si ves a mi arrogancia, dile que ya puede salir, que se ha levantado el castigo.