• nuestros amantes
    Archivo,  Introspección

    Segundas partes entre suicidas

    Carlos: ¿Era un adiós?
    Irene: Sí. He pensado en volver con él, pero me he recordado demasiado a mema y lerda. ¿Qué le estará contando tu mujer?
    Carlos: Que me ha visto besar a un pivón de esos por los que hasta el papa se haría traficante de crack y ha enloquecido de celos.
    Irene: Te lo dije. Quiere volver, ¿no?
    Carlos: Lo ha planteado, sí.
    Irene: ¿Ves? Esa es la razón por la que te prohibí enamorarte de mí. ¿Te imaginas el lío que tendrías ahora?
    Carlos: Me lo imagino bastante bien. ¿Alguna pregunta?
    Irene: Pero muy típicas.
    Carlos: Yo las hago y tú las contestas.
    Irene: Trato hecho.
    Carlos: ¿Voy a volver con ella?
    Irene: Tu cabeza cree que tu hija y tu matrimonio merecen otro intento.
    Carlos: ¿Y qué dice mi corazón?
    Irene: Que le hagas caso a tu cabeza.
    Carlos: ¿Nos echaremos de menos?
    Irene: Cada vez que brindemos por nuestros amantes, porque no volveré a verte, ¿a que no?
    Carlos: Ella no lo entendería. Pero no es nada raro que duendes y hadas se encuentren en sueños.
    Irene: Odio los finales babosos. Pero no me olvides, ¿vale?
    Carlos: Nunca olvido a una chica imposible de olvidar.
    Irene: Ésa es una buena frase final.

    (Nuestros amantes)


    Ayer me puse a ver una película que me recordó a nosotros. Nuestros amantes se llama. Y me hizo pensar en lo que tenemos, y en lo que podríamos tener. Y es una mierda que no hables ni una palabra de español, porque más fácil no te lo podría poner.

    Te preguntas si merece la pena dejar atrás años de matrimonio y dos hijos por una conexión que ni nosotros entendemos. Me miras con dudas en los ojos, intentando ocultar que estás en una encrucijada de la que no sabes salir. No quieres que huya, quieres que me quede a tu lado mientras decides, pero sabes que me iré si sé que no soy tu destino final.

    • Ella sigue enamorada de otro, no merece la pena intentarlo.
    • Él está casado, no merece la pena intentarlo.
    • Ella es demasiado mayor para él, no merece la pena intentarlo.
    • Él tiene hijos, no merece la pena intentarlo.
    • Ella tiene los días contados en ese país, no merece la pena intentarlo.
    • Él no gana mucho dinero, no merece la pena intentarlo.
    • Ella apenas tiene tiempo libre, no merece la pena intentarlo.
    • Él no tiene nada en común con ella, es demasiado simple. No merece la pena intentarlo.

    ¿Por qué siempre esperamos a que las circunstancias sean perfectas para arriesgarnos? ¿Y el mérito dónde pues? La quieres, es complicado. Me encantas, pero no te quiero. ¿Y qué? ¿Qué pasa porque vengamos rotos de fábrica? ¿Qué pasa porque nos hayan roto al uso? ¿Qué problema hay con ser de segunda, tercera o décima mano? ¿No es suficiente sentirnos de puta madre cada vez que nos vemos? Que por poco sale el sol en este jodido gimnasio bajo tierra. ¿Qué más le podríamos pedir a la vida que sentirnos vivo en ella? Al parecer, mucho. No basta con desear, no basta con tener la intención de avanzar. No para ti, que no dejas de recordarme todo lo que nos separa.

    nuestros amantes 2

    Dices que eres demasiado viejo para mí, que nos separan más cosas de las que nos unen. Y luego me preguntas que por qué tú. Y por qué no. Estás más cerca de saber quién eres que la mayoría de los tíos de mi generación. Apenas necesitas moldearte, tu personalidad está completamente definida. Eres más auténtico con tus defectos y virtudes que cualquier tío de 28 años. Vienes con garantía de ausencia de cambio o devolución, vas a seguir siendo esa persona mañana, y pasado, y al otro. No buscas jugar, no buscas cazar, no buscas perseguir o sacar pecho. Solo buscas tranquilidad, comodidad, paz, conexión. Por eso tú.

    No tengo ninguna intención de que te enamores de mí, porque sé que no nos complementamos; no tenemos nada en común salvo rock y gimnasio. Tú ya tienes una familia formada y yo aún me estoy descubriendo. Vas camino del retiro emocional, y yo salto de montaña rusa en montaña rusa. Hoy aquí, mañana vete tú a saber. Planeas, controlas y sueltas. Yo improviso, dejo caer, y rompo. No hay futuro para nosotros, pero sí me gustaría comprobar hasta dónde podemos llegar siendo imperfectos el uno para el otro. Tengo curiosidad por saber cuánto podemos llegar a moldearnos para autoengañarnos y pensar que algún día encajaremos. ¿Tú no?

    No quiero que sientas por mí para estar conmigo. Solo quiero que sigas haciendo lo que haces, porque me es difícil imaginarme una rutina si te quitas de en medio.

    Las mentiras siempre dicen la verdad. Es una de las frases que me llevo de la película. Miénteme para que me quede, pero quédate tú también. No me dejes a merced de todas las historias que he planeado compartir contigo cada jueves. No te inventes excusas que ni tú te crees. Porque de éso ya me he encargado yo hace un rato.

    Soy una cobarde porque nunca lo intento del todo. Basta con ser más que un par de piernas para ti, y éstas echan a correr en dirección opuesta, convencida de que me volverán a romper por todos lados. Quiero pero nunca puedo por mi estúpida tendencia a leer los finales al principio.

    Pero oye, quizás no. A lo mejor tú eres el diferente. Quédate, aunque sea, para demostrarme que estoy equivocada. Que las diferencias de edad son un mito. Que se puede compaginar placer con placer. Que lo único que podría salir mal es planer cómo hacerlo bien. Y cuando veas que ya me estoy poniendo las zapatillas de correr, enfúndate tus pantalones cortos y sal a correr conmigo.

    Carlos: ¿Sabes? Bukowski y Capote han empezado a hablar.
    Irene: Me alegro.
    Carlos: Y los dos están de acuerdo en que tengo que decirte algo. No lo voy a endulzar. Si hay que decir algo duro, se dice y punto.
    Irene: Suéltalo.
    Carlos: Te quiero. Te quiero.
    Irene: Has copiado el método de Jorge.
    Carlos: Si él me quitó a mi chica copiando a Oscar Wilde, yo puedo quitarle a la suya copiándole a él.
    Irene: ¿Cómo sabes que he vuelto con él?
    Carlos: ¿Has vuelto con saco de mierda?
    Irene: Sí, de hecho hemos quedado aquí. Estará al llegar, así le saludas.
    Carlos: ¿Esto va en serio? … Joder.
    Irene: No le he vuelto a ver desde aquel día. ¿Como íbamos a volver después de lo que le dije?
    Carlos: No sería la primera vez.
    Irene: Eh, la primera y única vez que volvimos, le costó tres días convencerme. Tres días dando el coñazo. A ti María te recuperó en…¿tres minutos?
    Carlos: No exactamente.
    Irene: ¿Cuántos fueron, dos?
    Carlos: No llegué a volver con ella.
    Irene: Algo me olía. Eso de que me digas te quiero y..
    Carlos: Sospechoso, ¿no?
    Irene: Sí, un poco. ¿Qué ha pasado?
    Carlos: ¿puedo usar una metáfora?
    Irene: Lo último que quiero es coartar tu creatividad.
    Carlos: A veces, al escribir un guión, resulta difícil saber cuándo parar. Has llegado al final pero no te das cuenta. Y sigues, y sigues, intentando dar con el final perfecto, y solo consigues estropearlo todo. Mi historia con María acabó hace tiempo. Y yo no supe ver el final.
    Irene: ¿Y qué pasa con nuestra historia?
    Carlos: Deberíamos seguir escribiéndola, a ver dónde nos lleva.
    Irene: Me parece un buen plan, ¿hay reglas?
    Carlos: No, solo sigamos jugando, hada chalada
    Irene: Sigamos jugando, duende chiflado.

    (Nuestros amantes)

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  • entrada agotada
    Archivo,  English Posts,  Introspección

    Entrada agotada [Sold Ticket]

    Es una entrada agotada antes de empezar. Me encantaría tener la experiencia suficiente solo para poder decirte «ésto es así y aquello será diferente» Leer a otros solo empequeñece lo poco que puedo aportar para tantas quejas mal esparcidas en un dolor que no es más que uno, en comparación con toda una vida de golpes que no he tenido.

  • billete de ida
    Archivo,  Introspección

    Billete de Ida

    Solo cuando te compras un billete de ida empiezas a ser consciente de todo lo que te sobra: 12 perfumes diferentes, a cada cual más caro y pesado que el anterior. ¿Qué necesidad había de comprar tantos? ¿Y ahora qué hago con ellos? Al igual que con los libros, cuadernos, películas, cds de música…

  • aaron-taylor-johnson
    Archivo,  Introspección

    Lo que ellos no saben

    Lo que ellos no saben es que cuando mejor escribo es cuando más me duele la mente. ¿Y qué hago con el pedido de chica dura? No se aceptan cambios ni devoluciones. Devuélveme a donde pertenezco, porque este mundo de color tiene más fantasía que núcleo, y yo solo entiendo de epicentros cuando estallan al ritmo de mis latidos.

  • Andre agassi
    Archivo,  Introspección

    Open

    «No es coincidencia que el tenis utilice el lenguaje de la vida. Advantage, service, fault, break, love, los elementos básicos del tenis están presentes en nuestro día a día. Porque cada partido es una vida en miniatura. Los puntos se convierten en juegos, que se convierten en sets, y éstos en torneos. Todo está tan bien conectado que cualquier punto podría ser el punto decisivo. Me recuerda a la manera en que los segundos se convierten en minutos, y éstos en horas, y cada hora podría ser la mejor. O la peor. Tú decides.» (André Agassi)

  • natalie portman
    Archivo,  Opinión

    Día Internacional de la mujer

    Quiero hablar contigo

    Tomemos un café, porque quiero hablar contigo.

    Nos conocemos desde hace muchos años, y todavía esperas una disculpa que esté a la altura de las humillaciones. Y no te culpo. Es más, ya está bien de cargar con los pecados de otros y cumplir penitencias de terceros. Asegúrate a todo riesgo, si quieres, pero deja de firmar contratos de arrendamiento para esquivar la dura realidad.

  • Notas

    188

    Siempre que me ocurre algo digno de ser relatado, me viene a la cabeza el mismo comienzo “es curioso cómo..” Pero en verdad es muy curioso cómo una situación concreta puede transportarte a otra similar vivida hace unos cuantos años. Como si la versión actual, con esa misma persona de entonces, tan solo fuera una actualización de lo que nunca fue. El destino me tiene reservadas muchas cosas, pero probar el sabor de esos labios carnosos parece no ser una de ellas. Lo prohibido no es la etiqueta. Lo prohibido es saber que no tengo nada que hacer. Lo deseo aún más. Pasan los años y todo apunta a que sigo siendo esa adolescente regordeta que no consiguió ni un susurro desgarrador. Qué ingenua al creer que con mi nueva figura sería diferente. Aroma a prueba de bragas. Sonrisa a prueba de principios. Ojos a prueba de excusas. Y esa boca…

  • trascendence
    Archivo,  Opinión

    Trascendencia

    Trascendencia. La dependencia no es más que una forma de sentirnos útiles en un mundo en el que el hombre cada vez es menos necesario. Ya no valemos. Las máquinas, poco a poco, van ganando terreno a todo cuanto se cultivaba en bibliotecas. Y aún así, lo consentimos. Nos consolamos, de vez en cuando, pensando que la tecnología nos mejora la vida, que sin Internet a ver cómo vivimos ahora, que gracias a todas las innovaciones hay más curas, más facilidades, más comodidades y menos problemas. Pero ¿a qué precio?

  • libertad
    Archivo,  Introspección

    Cuatro Estaciones

    Lo primero que aprendes cuando caes es que el suelo está más duro de lo que parecía a simple vista. Y en lo primero en que piensas es por qué yo, aquí, y justo ahora. Como si hubiera una buena estación para tropezar. Lo segundo que aprendes es que todas esas capas de autoconfianza y determinación de poco sirven cuando pierdes el equilibrio. Te pilla por sorpresa, y se te cae la fuerza a los pies. Y más abajo aún. Pocas cosas recuerdo con mayor nitidez que el cambio de estaciones entre estaciones. Este verano supone el fin del gran círculo que dibujamos nada más conocernos. Porque no hemos dejado de dar vueltas desde entonces.

  • sin pulir
    Archivo,  Introspección

    Sin pulir

    Hay más en mí de lo que tus ojos alcanzan a ver. Vida interior completamente construida desde los cimientos, una y otra vez tras el huracán de los sentimientos y el monstruo que llevo dentro. Me siento menos cuando mis plumas se vuelven negras y no hay ojos de comprensión que vean a través de ellas. La blancura de mi alma está herida de muerte por una bala llamada venganza. Dos disparos. Rencor la otra.

  • Archivo,  Introspección

    Fugacidad

    Fugacidad, o esas estrellas humanas, personas fugaces que vienen, te alegran, te rompen y se van. Había una vez una chica que por falta de corona y bailes, se vestía de melancolía real. A falta de carro tirado por caballos, se escondía bajo la protección del autobús. Y así veía pasar las variables espacio y tiempo, pensando que quizás habría cometido un error.

  • valiente
    Archivo,  Introspección

    Valiente

    ¿Has tenido alguna vez esa sensación de querer escapar de tu propio cuerpo? Ocupar el lugar de otra persona, llevar otro nombre en el carnet de identidad. Ser otra. Por un día, al menos. Hoy me he despertado así, con esas ganas agridulces de ocultarme del mundo bajo la máscara de otra muchacha, más alta, más rubia, más inteligente. Más. Y a la vez, menos que yo, mucho menos.

  • esperar-o-arriesgar
    Archivo,  Introspección

    Esperar o arriesgar

    Antes de ser conscientes de quiénes somos, nos enseñan lo que no debemos hacer, lo que no queremos hacer. Lo que no queremos ser de mayores. A quién no debemos parecernos, qué comportamientos hemos de reprimir, qué normas no escritas debemos acatar para el buen funcionamiento de los convencionalismos sociales.