• volver
    Archivo,  Introspección

    Volver

    Emigrar para buscarte un futuro mejor es duro. Pero nadie te dice que volver a tu país es aún más duro. Sobre todo cuando es temporal, y tienes que despedirte de nuevo de todo, incluso de lo que creíste que nunca echarías de menos.

    Soy consciente de que hace tiempo que no publicaba nada. Mi post semanal se estaba alargando más de lo esperado. Llevaba un mes y medio intentando abordarlo por todos los ángulos, tonos y temas posibles, pero nada merecia lo suficiente como para ser resumido en cuatro líneas. Ni siquiera éste me convence. Pero hoy no vengo a impresionar. Relájate y hazte un café. Solo soy yo.

    Puede que lo que esté sucediendo a mí alrededor tenga mucho que ver. Mudarme de casa (foto abajo, casualmente ese día hizo sol), no ver el sol, tener otoño por primavera, lluvia, planes de viaje, Trump, el Brexit, las elecciones en UK, los atentados, mi esguince de rodilla, unas dudas existenciales y una incertidumbre extrema que me asfixian hasta a la ilusión más testaruda. Excusas no me faltan. No tengo tiempo para pensar en cómo cambiar el mañana, porque estoy demasiado ocupada viviendo la rutina de la que, paradójicamente, quiero escapar. Otra vez.

    Ahora que estoy en España de nuevo (brevemente) voy recibiendo pistas. Y me pregunto, ¿soy yo, o todos echamos de menos tres veces?

    Hace tiempo escribí algunos posts sobre los que nos fuimos para labrarnos un futuro mejor. O mejor dicho. Para optar por un futuro. Punto. Cualquier cosa es mejor que la nada más absoluta acompañada de promesas que nunca se cumplirán. Escribí acerca de todo lo que echaba de menos desde que me fui, pero siempre estando en Edinburgh (que por cierto, en mi otra web www.perlameetstheworld.com encontrarás mi día a día en fotos) No reparé en la de cosas que ni siquiera sé que echo de menos cada día.

    El otro día fui al Mercadona. Me tiré una hora y media. No quería irme. Todo me parecía a) sumamente barato y b) de una calidad incomparable. Concretamente, me pasé más de media hora en la sección de frutas y verduras, oliendo tomates y esnifando paraguayos, nectarinas y albaricoques (¿pero cómo pueden estar tan maduros y jugosos, por dios?)

    Le hice unas cuántas fotos a los limones y pimientos verdes, porque ese tamaño definitivamente no es normal, y casi me da un infarto de alegría al ver los colines, el tomate frito y la gama de productos Deliplus.

    Pero ésto no es todo. Tampoco era consciente de lo mucho que echaba de menos los programas de refritos de por la tarde. Por casualidad, hice zapping y Dani & Flo aparecieron en pantalla. Fue verlos y, sin exagerar, por poco se me saltan las lágrimas. Y no por ellos, sino por todos los recuerdos que me abofetearon en cuestión de segundos: mi época universitaria, Tonterías las Justas, DJ Valdi, las listas de reproducción del 2012, los veranos en Madrid, el calor asfixiante de la oficina, la feria del libro, las ganas de querer salir de fiesta (llevo dos días en Tenerife y no veo la hora de que sea fin de semana para salir por la noche, toda la noche. Y no recuerdo la última vez que salí) la puerta de Alcalá, la piscina, bajar a Madrid en bus, el gimnasio y las clases iluminadas por el sol un sábado por la mañana (igual que mi actual gimnasio, que se encuentra dos plantas bajo el nivel de suelo) los monitores de gimnasio y el nerviosismo de cruzarme con alguien conocido por la calle y yo con aquellos pelos.

    El único cambio que sí he tenido el coraje de llevar a cabo ha sido mi pelo. Para todo lo demás, excusas.

    Eso ya no pasa. Raramente pienso en la remota posibilidad de reconocer a alguien cuando ando por Edinburgh, y eso que es una ciudad más bien pequeña. Pero se echa de menos incluso la certeza de saber que, te los vayas a encontrar o no, están ahí, a tan solo unas paradas de metro de ti, o una llamada de teléfono. Que en media hora les tienes en carne y hueso.

    Me vino a la mente tantos recuerdos, la happy hour del Friday’s de Plaza de España, las largas caminatas desde La Latina a Moncloa, los miedos de Fuente del Berro, las callejuelas estrechas que no tienen ningún orden ni concierto, las voces de gente hablando en la calle, riendo, chillando, pasándoselo bien. Risto, y los cuarenta principales, y los coches pasando de largo con música a todo trapo, y el sonido de las raquetas de tenis los domingos por la mañana, o el griterío de las gradas del estadio de fútbol los sábados por la mañana, las olimpiadas, el montaditos, la fiesta del cine, las rebajas, Stradivarius, el bonito del norte, ¡¡¡los euros!!!

    Joder. Puede que ya vaya siendo hora de volver. Pero es que no tengo tiempo, porque estoy demasiado ocupada viviendo la rutina de la que quiero escapar.

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  • miedos
    Archivo,  Reflexiones

    Miedos

    Dicen que si no te enfrentas a tus miedos nunca sabrás lo poco que muerden para tanto ladrido. No tener miedo a nada es una temeridad, pero temer en balde es aún peor. Mis miedos y yo nos estamos conociendo de nuevo. Hacía mucho que no me sentaba cara a cara con ellos para tener una conversación sobre cuáles mantener con vida:

    • Soledad: a ver, seamos sensatos. Me necesitas. Ahora estás acompañada pero no siempre será así. Sin mí no harás nada para evitarme.
    • Olvido: yo soy inevitable, así que tú verás.
    • Rechazo: yo soy indestructible. Hagas lo que hagas, siempre encontraré la forma de llegar a ti.
    • Dolor: Necesitas que pase para poder acabar conmigo. Así que ni lo pienses.

    Y luego está el impresentable que siempre llega tarde, el miedo que no entiende de planes, ataques o estrategias. No entiende de tiempo, y eso es lo que temo. Tengo miedo a que sea permanente. Y lo único que puedo hacer es no hacer nada.

    La única forma de deshacerte del miedo a hacer algo, es haciéndolo. No eres el único que tiene miedo, todos tememos algo. Y enfrentarte al miedo es mucho mejor que vivir a merced del sentimiento de impotencia.

    (Susan Jeffers)

    A veces lo más difícil no es seguir adelante, sino quedarse estancado sin pensar que has fracasado. Tener la paciencia de no moverte, porque es la única forma de avanzar. A veces lo más duro es quedarse quieto, y acallar las voces que te dicen que cada minuto sin intentarlo es un minuto perdido. Porque esas voces solo entienden del pasado, de lo vivido, de lo que ya está escrito. No entienden que intentar no intentarlo e ir en contra de tu naturaleza es lo más duro que has tenido que hacer hasta ahora. Obligarte a sentarte. Obligarte a desconectar. Obligarte a rendirte para poder ganar.

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  • Notas

    375

    image

    ¿Qué pasaría si pudiéramos ver el futuro? ¿Si supiéramos lo que nos espera? ¿Actuaríamos de forma diferente? ¿Existirían los valientes? ¿Cómo mediríamos nuestros retos, nuestro dolor, y nuestra alegría? ¿Cómo sabríamos si estamos vivos o tan solo interpretamos el papel que nos han asignado? No, espera. ¿Cómo diferenciarlo aquí y ahora?

  • life happens
    Archivo,  Introspección

    En una burbuja

    A veces te pasan cosas. No puedes evitarlo. No puedes prepararte. No puedes defenderte. Simplemente suceden, sin más. Pero éso no es lo que importa, porque no eres el único. A todos nos pasan cosas. Lo que cuenta es lo que decidas hacer después. Cómo actuar al respecto.

  • di no versando imposibles
    Archivo,  Reflexiones

    No

    Di no a la falsedad
    Di no a las amistades a medias
    Di no al “bueno, ya veremos”
    Di no al «ya te llamaré»
    Di no a la Philadelphia light, Cola Cao light, palomitas light
    Di no a los que odian la pizza con piña
    Di no a los que te señalan con el dedo porque se creen mejor que tú
    Di no a los que te quieren por la talla que usas
    Di no a los que te escuchan solo cuando les dices lo que quieren oír
    Di no a los egoístas

  • evan rachel wood
    Archivo,  Introspección

    Exclusiones

    Las reglas eran bien claras.

    Yo sigo enseñándome al mundo sin límite de frecuencia, sin exclusiones de ubicación. Vuelvo a compartir en exceso por falta de palabras negativas que bloqueen esta energía que solo podría atribuirse a mi identidad. Pero qué bien sienta poder ser uno mismo cuando ya has demostrado todo lo que vales. Te pueden juzgar, te pueden medir, pero jamas podrán compararse conmigo hasta que consigan lo que yo he conseguido.

    Ahora mismo solo existe un refugio para mi y no eres tú.
    Esto de escribir, no sé si me cura o me destruye.

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  • borradores
    Archivo,  Introspección

    Borradores

    Por qué darle tanta importancia si solo son palabras, letras que se deslizan por mis dedos para acabar presionando las teclas de este ordenador. Porque es así, ya no bailan sobre papel. Caen con fuerza y presionan. Solo son palabras, y aún así hay personas que esperan pacientemente para obtener su dosis, para bebérselas, para respirar de ellas, para sentirse menos solos.

    Hay días en los que me faltan días. Lleno páginas y páginas de detalles sin importancia pero que, a la larga, marcan la diferencia entre lo que me toca, y lo que me resbala. Y luego están los meses sin números o notas a pie de página que prueben que una vez existí en ellos.

    Cuando me preguntan si estoy en esos días del mes, solo puedo responder con un: sí, estoy en esos días de la vida en los que mi paciencia y educación se van de vacaciones. No me toques el calendario.

    Tiene sentido cuando es mi mente la que lo recita.

    Aquí, frente al portátil, no le veo la lógica por ninguna parte. Sé desde hace tiempo que no soy la misma, pero no me había dado cuenta de cuán diferente es la persona que se mira en el espejo cada día. Un espejo que no es suyo, una habitación que no es suya. Unos ojos que no le pertenecen. Me miro las manos y sonrío, porque la gran verdad que tanto me ha costado aprender ya es mía, por fin. Aprieto mis dedos en un puño mientras comparto mi mejor versión. Que cuánto menos lo intento, más consigo. Es difícil dejar ir, soltar, perder el control para ganarlo. ¿Tiene sentido?

    Una foto publicada por Perla ➰ (@perlameetstheworld) el

    Y sin embargo, es tan cierto como que no sé nada. Aprender un nuevo idioma expande tu mente, y automáticamente crea un duplicado de tu alma. Pareces tú, pero no. Todo cuanto transmites, discurre de forma diferente. Escoges palabras diferentes para expresar lo mismo, y la respuesta también es distinta. A veces te levantas por las mañanas sabiendo que no tendrás sentido, digas lo que digas, leas lo que leas, escuches cuántos monólogos quieras. Otros días no puedes callarte porque todo fluye por sí solo. Sin pensarlo. Ahí está la gran verdad.

    Si lo intentas con demasiadas fuerzas, no dejas nada para el futuro. 

    Alguien me dijo una vez que soy como uno de esos objetos únicos y originales que solo encontrarías en un mercadillo de Navidad, en una ciudad perdida que probablemente nunca vuelvas a visitar. Tienes toda la razón. Llevo olvidándome de mí un rato largo ya. Pero es que los detalles sin importancia desvían mi atención. Estoy tan ocupada saboreando las victorias de pequeñas batallas que me he olvidado completamente de la guerra que jamás podré ganar: la vida siempre podrá conmigo. Pero en mi mente mi mundo no tiene fronteras, no hay fin. El tiempo solo existe para no dejarse perder. Las necesidades básicas insatisfechas lo invaden todo.

    Son solo palabras, me repito.

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  • perder
    Archivo,  Reflexiones

    No puedo perder

    Dedicas demasiada energía en intentar romperme los esquemas, cuando lo único que se rompe es lo que nunca se creó plenamente. Mis cimientos se forjaron a base de fuego y lágrimas de todo tipo, decepción, alegría, sufrimiento, pérdida, vacíos, chistes malos.

  • cuando paras de contar
    Archivo,  Introspección

    Animales nocturnos

    Me he olvidado los cascos en casa. Y me doy cuenta ahora, que sé que me espera una hora de camino de vuelta. Con -2 grados. Bueno, podría ser peor. Podría ser aquella chica apoyada en una esquina, tratando de no mancharse el vestido mientras vomita su penitencia. Andando el frío se nota menos. O eso me repito a cada paso. Pero es la humedad la que se cuela entre tu ropa y se queda. No me queda más remedio que cubrirme la boca con la ridícula bufanda de colores.

  • you are the worst
    Archivo,  Introspección

    Cuando ser tú mismo ya no funciona

    Por una vez podría ser como todas las demás: paciente, más comedida, relajada, dejando las expectativas a un lado para guiarme por lo que ellos quieran transmitirme. Por una vez podría haberme callado, haber fingido que todo está bien, y haber casi disfrutado de una noche que prometía.

  • no me vendo
    Archivo,  Opinión

    La generación que no se vende

    This can stop now. You have a choice.

    ¿Quiénes somos? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Cuándo hacer lo que queremos si lo que hacemos nos roba todo el tiempo? Tenemos elección aunque el mundo nos intente convencer de lo contrario. Nuestros padres nos dirán que estamos locos. Nuestros abuelos aplaudirán en silencio nuestras decisiones mientras sus ojos se preocupan. Nuestros amigos no tendrán otra cosa que decir salvo «es que sí, yo también»

  • emma watson
    Archivo,  Introspección

    De cómo me enamoré sin saberlo

    Y otra vez me toca decir adiós. Sé que todo acaba, que lo que empieza, termina. Que estamos tan limitados como nuestros miedos quieran. Que nada dura. Todo eso lo sé. Y aún así, tras incontables despedidas, duele como si fuera la primera vez. No puedo culpar al protagonista.

  • algo-no-va-bien
    Archivo,  Introspección

    Algo no va bien

    Algo no va bien. Es verano, pero está lloviendo. Es julio, pero acabo de encender la calefacción porque me cansa ver mi propio aliento. Estoy tumbada sobre mi cama, escribiendo ésto con la manta cubriéndome el pecho y la capucha de mi forro polar tapándome la pantalla del ordenador cada dos por tres.