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Una caja de bombones

Cuánta razón tenía Forrest Gump cuando decía que la vida es una caja de bombones. Aunque, matizándolo un poco, diría que la vida es una caja de sorpresas.

Nunca sabes cuál te decepcionará, cuál te alegrará como nunca, y cuál sabías con antelación que ocurriría. Cosas de la vida. Cosas que no tienen ningún sentido para mí. O importancia. Porque si algo he aprendido durante estos casi cinco años metida de lleno en una investigación social concreta es que la gente, simplemente, se va. Viene y va. Algunos para quedarse. Otros solo están de paso, hacen su parada y siguen su camino. Y otros..son prófugos de la justicia, se adhieren a la salida más fácil y desaparecen de tu vida sin dejar rastro.

Pero, ¿cuándo saber quién es quién? ¿Te quedarás? ¿Me abandonarás? ¿Serás una huella en el camino, una piedra con la que tropezaré o tal vez adaptarás la forma del viento, acompañándome allá a donde vaya? ¿Serás quizás un peso muerto en mi equipaje de mano? A lo mejor eres un mapa mal codificado que me lleva por el mal sendero, con la única intención de perderme y no volver a encontrarme. O a saber quién soy. Ambas son la misma cosa.

princesas

Puedo mirar atrás sin que me tiemble el pulso, y analizar todo lo que hice mal, todos mis errores cometidos, decisiones tomadas, decisiones (por parte de otros) aceptadas. Mucha resignación veo yo en mi (cuasi) perfecto mundo de nunca jamás. ¿Cómo juzgar a los demás sabiendo todo lo que uno lleva a rastras?

Nadie es perfecto, nadie está libre de pecado. Algo así era, ¿no? ¿Cómo puede alguien tener el valor de señalar a otra persona con el dedo, cuando ni siquiera se ha molestado en analizarse a sí mismo primero?

Puede que por eso guarde silencio ante los acontecimientos que se suceden a mi alrededor. Puede que por eso me esté mordiendo la lengua, y aguante el chaparrón hasta que escampe la tormenta. Pero hay cosas que me hierven la sangre. Hipocresía, falsas intenciones, maldad, frialdad. Venganza. Todas mis decisiones han sido propulsadas cual resorte por una buena intención, una fuerza mayor, una vía de escape al dolor fácil. A la decepción permanente. Pero ellos no entienden. Ellos se limitan a mirar a otro lado, a la cara te sonríen, y hasta se atreven a decir que te entienden, que lo comprenden, que lo asimilan, que no importa. Pero basta que te gires para ver si te has dejado algo por el camino para que de la nada…traición. Falsedad. Dolor. Y sobre todo, mucha decepción.

Sí, la gente viene y va en nuestra vida. Algunos se ausentan temporalmente porque se quedaron sin cobertura, y ya se sabe que el GPS no es mágico. Otros directamente deciden asegurar su pasaje en tu futuro, pero cambian de opinión cual veleta, guiándose por terceras personas. Y luego estáis vosotros, los que siempre estáis ahí, los que no habéis dudado un instante. Los que os habéis enfrentado a lo peor de mí, y aún así no habéis encontrado en ello motivo suficiente como para hacer las maletas.

That’s what I’m talking about.

Puede que lo que más odie de esta maldita caja de bombones (con sorpresa) sea no saber quién continuará, y quién sacará el cartel de fin. O en qué momento, al menos. Definitivamente, la vida está hecha para aprender a no acostumbrarte, porque un buen día te despiertas, y te das cuenta de que esa persona no es lo que creías que era. Y eso….no es tan fácil de digerir.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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