audrey hepburn
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Viajar

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Cuando viajo me pasa lo mismo que con la ducha. No tengo ganas de empezar, pero después ya no quiero que se acabe. Es curioso, porque de las primeras cosas que destaco de mis gustos es mi pasión por viajar y conocer lugares nuevos. Qué típico, ¿verdad?

Pues no era certeza todo lo que (me) declaraba a los cuatro vientos. Más propio de mí, me quedé con el todo general y me olvidé de todas las pequeñas cosas particulares que me hacen ser como soy.

Que no me gusta viajar hasta que estoy en el avión, o incluso mucho después, cuando me creo que ya no estoy en casa. Cuando me convencen de que el suelo que piso es otro y la gente piensa en otro idioma. Necesito acariciar sábanas extranjeras para dejar de sentirme tan maravillosamente a salvo, y lanzarme al vacío. Corrección: que un libro me basta para no moverme de casa y tener el mundo a mi alcance.

Viajar, ducharse, todo es empezar sin pensar en la de cosas que podrías estar haciendo en ese momento, y que vas a dejar pasar porque tienes que. Porque es lo que hace la gente con buen gusto (y la higiénica, claro) El café. No me gusta, pero me encanta su olor. Me compraría una cafetera solo para respirar granos de café por toda la casa. Con eso basta para despertarme, pero no para querer. El café está tan sobrevalorado. Fotos del café, su espuma, sus dibujos. Como los viajes. Son tan jodidamente predecibles todos aquellos que afirman que les gusta viajar. De verdad te digo que me encantaría encontrarme con alguien que no dijera aquello de «soy muy amigo de mis amigos», por una vez. Y que me sorprenda con una brutal sinceridad que le deje en mal lugar, pero verdadero.

«Pues viajar me parece una mierda y ducharse es de cerdos burgueses. El café es de hipsters y el té es de estirados. El Colacao no es para niños, sino para valientes que alzan el puño al aire, en busca de esa energía que definitivamente no van a invertir haciendo surf, como el niño de ricitos. Lo invertirán en luchar contra el consumismo y las posturas políticamente correctas que no llevan a ninguna certeza aceptable.»

Por qué no habrá más gente así. Para ti sería alguien raro, seguro. Para el de más allá seguramente será un sujeto extraño que o se chuta o ha perdido el norte. Para mí es el secreto, la clave de que en realidad todos somos diferentes y especiales. Porque …joder, qué pereza me da viajar. Y qué poco me gusta tener que volver.

Vale. Confesaré. No me gusta alejarme porque sé que nadie notará el vacío que dejo. Y no estoy preparada para aceptar que no soy más que un minúsculo grano de café. No tengo sentido, lo sé, no hace falta que me expliques. Yo misma no me entiendo y hace tiempo que dejé de convencerme.

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Mi CV dice de mí que voy de SEO con título en PPC y me va el SMO. Qué locura. Los desconocidos dicen de mí que rubia lista en mano es tan poco habitual que se dejan encandilar. Yo digo que Jekyll&Hyde y aquí no ha pasado nada.

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